japón maravilloso

20 Abr Japón. El país del sol naciente

Descubre Japón. Modelo de itinerario

Sueño dorado de cualquier viajero que se precie, Japón ha fascinado a una gran cantidad de aventureros desde que  en el siglo XIIIMarco Polo dio a conocer al mundo “Cipango, el país de los techos de oro”. Aunque actualmente no sea ese Eldorado, posee una irresistible seducción, con una gran variedad cultural, y una naturaleza propicia a la inspiración. Aquí lo tradicional abre sus puertas a lo más moderno, que con gran armonía se ha ido tejiendo entrelazando el refinamiento de lo oriental con la tecnología punta, y el estilo de vida urbano ultramoderno del Japón contemporáneo. Hermoso, relajante, nostálgico, profundo, moderno, seductor, excitante, sustancioso, histórico, cultural, y tantas otras cosas más. JAPÓN! JAPÓN! JAPÓN! Descubriremos todas sus caras y secretos.

Realizaremos un completísimo recorrido durante el que tendremos la oportunidad de visitar, entre otros, MIYAJIMA, ciudad que ha sido venerada desde tiempos remotos, y cuyo santuario Itsukushima construido sobre el  agua constituye la imagen más recurrida de Japón; KYOTO, la antigua capital del país y núcleo central de la cultura japonesa; la bellísima ciudad de NARA, que contiene los templos mejor conservados del país; los majestuosos  jardines de KANAZAWA, que contiene algunos de los más bellos del mundo. Contemplaremos, si el tiempo lo  permite, el imponente MONTE FUJI, lugar sagrado para los japoneses y símbolo del país, y cómo no, descubriremos esa inmensa megalópolis que es TOKIO, una de las ciudades más impactantes del mundo, y que posee una animadísima vida nocturna. También podremos disfrutar de una gastronomía sumamente rica y variada, muy diferente a lo que estamos acostumbrados (el sushi o la tempura que se elabora aquí no tiene nada que ver con el de Japón).

Itinerario de viaje:

 Día 1:   MADRID – DUBÁI       

Presentación en el aeropuerto de Madrid tres horas antes de la salida. Trámites de embarque y salida a las 15.20del VUELO EK142 de la compañía Emirates dirección DUBÁI.

Día 2:  DUBÁI –OSAKA 

Llegada a las 00.45 hrs. local. Enlace y salida del VUELO EK316de Emirates con destino OSAKA, a las 03.00hrs. Llegada a OSAKA a las 17.10 hrs. Asistencia, traslado al hotel. Llegamos a Japón, un  archipiélago situado frente  a la  costa oriental  del continente asiático y que forma un estrecho arco de 3.300 km de longitud integrado por cuatro islas principales, Hokkaidō, Honshu, Shikoku y Kyushu y 6.848 islas menores. Honshu, que representa el 60% de la superficie total, será la isla que visitaremos. El archipiélago está situado sobre cuatro placas tectónicas, lo que la convierte en una de las zonas  más inestables y complejas del planeta (anualmente se registran hasta 1.000 seísmos que se pueden percibir). Este mismo hecho, convierte a Japón en un escenario de espectaculares contrastes, con accidentes geográficos que son una fuente de inspiración y deleite. Actualmente el país cuenta con algo menos de 127 millones de habitantes, que se concentran sobre todo en los centros urbanos e industriales, siendo su ciudad más poblada Tokyo con casi 9 millones de habitantes. Su forma de gobierno es una democracia parlamentaria, con una monarquía constitucional. La institución imperial japonés es una de las monarquías más antiguas del mundo. El país está dividido en cuarenta y siete prefecturas, cada una de ellas regentada por un gobernador. Cada prefectura se divide en ciudades, pueblos, y aldeas.

Día 3:   OSAKA  

Desayuno buffet en el hotel. Originalmente nombrada como Naniwa, OSAKA es la tercera población en número de habitantes después de Tokyo y Yokohama. Fue capital de Japón desde 652 a 655, posteriormente lo volvió a ser en 744, pasando al año siguiente a ser Kyoto. Situada en una amplia bahía  que propició su utilización como puerto, se onvirtió en un importante centro comercial desde el siglo IV. La ciudad fue adquiriendo protagonismo a partir de la construcción del castillo en 1586 por el emperador Hodeyoshi, lo que animó a muchos comerciantes a instalarse en la ciudad, convirtiéndose en una potencia industrial donde tienen su sede algunas de las empresas más importantes de Japón (a pesar de que muchas de ellas  se han trasladado a Tokyo).Hoy día su paisaje urbano está siendo sustituido por una imaginativa y funcional arquitectura postmodernista; su extravagante vida nocturna    con    el    esplendor    de los destellos del neón y su buena cocina, son célebres. Comenzamos la visita de la ciudad por el Castillo de Osaka-jo, cuya reconstrucción actual que data de 1931. A pesar de ser más pequeño que el original, podremos hacernos una idea de lo grandioso del primitivo, el mayor de la época. Fue construido en 1586 como demostración de poder de Toyotomi Hideyoshi cuando unificó el país. Cien mil hombres erigieron en tres años una fortaleza de granito que parecía inexpugnable y que paradójicamente fue destruida por el ejército de Tokugawa en 1615. Reconstruido nuevamente y después de varios avatares se incendió en 1868. De este último período sobreviven  algunos edificios auxiliares, entre ellos la torre Tamon  y la impresionante puerta Otemon. Las plantas inferiores de la torre principal albergan una exposición de armaduras y otros objetos relacionados con Hideyoshi. A continuación nos dirigiremos al Kita- ku (sector norte), donde se encuentra el distrito financiero, cuyo centro es Umeda, una zona conocida por su laberíntico centro comercial y por la arquitectura moderna de sus rascacielos, donde podremos ver el Edificio Umeda Sky, un titán con dos torres gemelas de 40 plantas alzado en 1993, que parece una versión del Arco del Triunfo parisino en la era espacial. Subiremos hasta la cima desde donde tendremos una vista impresionante de la ciudad. La subida no es apta para los que padecen de vértigo, ya que los últimos cinco pisos se alcanzan en un ascensor de cristal. Almuerzo en restaurante. Conocido desde el período Taisho (principios del siglo XX) como “la cocina de Osaka”, el Mercado Kuromon, es un mercado cubierto que todavía conserva el encanto de los mercados tradicionales japoneses, con casi 600 metros de calle y 170 puestos, todos ellos con productos fresquísimos, como pescados y mariscos, verduras, productos de granja y hortalizas. Se trata de uno de los mercados más vistosos y llamativos de Japón. Disfrutaremos de los olores, los colores y los sabores de este encantador mercado. Aunque los edificios actuales no son originales, el Templo Shitenno-Ji, es uno de los templos budistas más antiguos de Japón. El príncipe  Shotoku  ordenó  la  construcción  del  templo  original  en  el  593;  el complejo, considerado como la cuna el budismo japonés, se compone de edificios que datan de 1965. Conserva la gran torii de piedra (estructura de tres palos parecida a la letra griega π) que data de 1294, lo que la convierte en la más antigua del país. Finalmente pasearemos por la Zona Dotonbori, famoso distrito de diversión de la ciudad, donde un arco iris de anuncios y luces y una cacofonía de sonidos anuncian los cines, bares y salas de pachinko (sistema de juegos muy similar al de los pinballs) así como otros entretenimientos más subidos de tono. Se trata del lugar de reunión más popular de Osaka, con restaurantes para todos los gustos y bolsillos. Alojamiento en el hotel.

NOTA IMPORTANTE: esta noche debemos preparar una pequeña maleta o mochila para pasar la noche del día siguiente en Hiroshima, ya que las maletas grandes (máximo 20 Kg) irán directamente en autobús a Kyoto.

Día 4:   OSAKA – MIYAJIMA – HIROSHIMA               

Desayunobuffet en el hotel. Por la mañana salida a primera hora hacia la estación de Osaka, donde tomaremos el tren bala que nos llevará hasta Miyajima (oficialmente conocida como Itsukushima), uno de los tres escenarios naturales más bellos de Japón (tradicionalmente considerados como “grandes paisajes pintorescos”). MIYAJIMA  significa “isla santuario”, ya que hace 1500   años que el lugar es sagrado. Como la tala de árboles está prohibida, la isla conserva su bosque virgen, con una gran variedad de flora y fauna, y donde vagan libremente los ciervos. La gente adoraba la isla por su cautivadora belleza, y tal vez, sus primeros pescadores necesitaron atribuirle propiedades divinas para sentir que estaban protegidos de las inclemencias del tiempo y de los piratas, por lo que en el año 593, durante el reinado de la emperatriz Suiko construyeron el Santuario Sintoísta de Itsukushima(DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO EN 1996), dedicado a tres diosas del mar, y que adquirió su forma definitiva en 1168 bajo los auspicios de Taira-no-Kiyomori, penúltimo soberano de la era Heian. Contemplaremos, en una vista sin igual, la torii del santuario construida sobre pilares por encima del mar, y que parece flotar sobre el agua en la marea alta; su estructura actual de 16 m de alto en madera  de alcanforero, fue reconstruida por octava vez en 1875.Se trata de un ejemplo excepcional  del estilo arquitectónico de santuarios del período Heian. El recinto incluye un admirado escenario de teatro NO del siglo XVI. Cerca de allí se encuentra la Pagoda de Tahoto,  levantada en 1523, y desde donde podremos observar una bella vista del santuario y la bahía. En un promontorio con vistas al santuario se eleva Goju-no-to, pagoda de cinco plantas construida en   1407.Almuerzo en restaurante. Nos desplazamos hasta HIROSHIMA, ciudad que a las 8.15 de la mañana del 6 de agosto de 1945 fue objeto de la primera bomba atómica lanzada sobre la población civil, quedando completamente arrasada. Esta ciudad, sinónimo del horror de la guerra, atrae a numerosos activistas por la paz y el desarme nuclear de todo el mundo. Actualmente es una próspera ciudad con una vida nocturna muy activa y una población cosmopolita, cuyos optimistas habitantes hoy apenas mencionan aquella tragedia. Ubicado en la confluencia de los ríos Honkawa y Motoyasu, se encuentra la Cúpula de la Bomba Atómica (Gembaku Domu) DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD  POR LA  UNESCO EN    1996), un perturbador recordatorio del horror de la guerra. El antiguo Pabellón de Fomento de la Industria, construido por un arquitecto checo en 1915, se encontraba cerca del punto cero donde estalló la bomba. Todas las personas que había dentro murieron, pero el edificio fue de los pocos que quedaron en pie cerca del epicentro. Por ello se decidió conservar su armazón como homenaje, convirtiéndose en un símbolo del pasado trágico de la ciudad. Continuaremos con el Parque de la Paz, que se encuentra salpicado de homenajes como la Llama de la Paz, que solo se apagará cuando se haya destruido la última arma nuclear de la Tierra; cerca de la misma se encuentra el cenotafio diseñado por Tange Kenzo, y que contiene los nombres de todas las víctimas identificadas de la bomba, y una inscripción que reza “Descansen en paz. Jamás volveremos a cometer el mismo error”; el Monumento Infantil de la Paz, con la figura de una niña extendiendo las manos, y una grulla, símbolo de la longevidad y la felicidad, que vuela sobre ella. La obra hace referencia a la tierna historia de una niña víctima de la bomba, Sadako Sasaki, que cuando en 1955 supo que tenía leucemia, creyó que si elaboraba 1.000 grullas de papel se recuperaría de su enfermedad.    Murió    antes    de    conseguirlo,    pero   sus compañeros de clase hicieron las que faltaban. Su historia conmovió a todo el país, y el monumento siempre está adornado con grullas de papel enviadas por colegiales. Después de tanto desasosiego intentaremos relajarnos dando un paseo por el Parque Shukkei-en (“vista reducida”) cuyos estanques, isletas, arroyos, puentes en miniaturas y pinares de las orillas imita con todo detalle los parajes de un legendario lago de China. Alojamiento en el hotel.

Día 5:   HIROSHIMA – KURASHIKI – HIMEJI – KYOTO

Desayuno buffet en el hotel. Por la mañana salida a primera hora hacia el la estación  de Hiroshima, donde tomaremos el tren bala que nos llevará hasta KURASHIKI, lugar quizás minoritario, pero con un encanto muy especial. El nombre de la ciudad significa “aldea de almacenes” (kura), lo que hace referencia a decenas de graneros de losa negra y muros de argamasa que llenan la ciudad. El orgullo cívico, y una férrea ética de conservación han salvado a esta ciudad mercantil del periodo Edo del desarrollo urbanístico que ha barrido una parte importante del legado urbanístico de Japón. En la época feudal, en estos almacenes se guardaba el arroz que traían en barco de los campos de alrededor. Más tarde, estos almacenes se volvieron a abrir en 1889, cuando una importante algodonera se instaló en la ciudad. Pasearemos por el Barrio Histórico de Bikán, que alberga 200 kura a orillas de un canal flanqueado por sauces. Muchos de estos kura han sido transformados en galerías de arte, restaurantes, posadas japonesas y bonitas tiendas. Entre la estación y la zona del canal destaca la Casa de los Ohashi, construida en 1793 y exquisitamente restaurada. Era propiedad de una de las familias más ricas de la ciudad y se construyó en un momento en que los comerciantes más prósperos exigían privilegios que antes eran exclusivos de los samuráis. Almuerzo en restaurante. A continuación, nos trasladaremos a HIMEJI, una tranquila ciudad que quedó completamente arrasada durante la Segunda Guerra Mundial, pero que milagrosamente salvó su famoso Castillo de la Garza Blanca o Himeji-jo(DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO EN 1993), debido al parecido que guardan los muros encalados que se estrechan a ambos lados de la torre con un ave emprendiendo el vuelo. Considerado como Tesoro Nacional, su arquitectura militar suavizada por elegantes líneas estéticas lo convierten en el último castillo samurái, y en el más majestuoso y bello de las doce fortalezas feudales que se conservan en Japón. Akira Kurosawa explotó su magnífico potencial en su película RAN (1985). Construido en 1581 sobre lo alto de un promontorio, fue restaurado y mejorado durante el siglo XVII. Su titularidad estuvo en  manos de varias familias nobles samuráis hasta la  restauración Meiji de 1868. El castillo, que conserva el mismo aspecto que presentaba en 1618, ya que nunca fue utilizado para la batalla, no solo es famoso por su belleza, sino también por su diseño defensivo, increíblemente complicado y, según los expertos, invencible. La integración de la naturaleza y la tecnología crean una barrera tanto física como psicológica diseñada para confundir y agotar al enemigo. Se alza sobre sólidas murallas sin mortero con numerosos almacenes de flechas, torres de vigilancia y otros edificios. El baluarte principal está rodeado por tres bastiones menores comunicados entre  ellos por pasadizos. Cada uno está decorado por un fastigio triangular sobre los tejados. El blanco inmaculado de las paredes, una mezcla de cal y polvo de conchas, se utilizaba como revestimiento ignífugo. Las ventanas tienen diferentes formas dependiendo del uso al que estaban destinadas: rectangulares para tirar con arco, triangulares para disparar con fusiles. Los tejados estaban cerca unos de otros para ofrecer una vía de escape en caso de asedio. La torre principal era utilizada por los señores feudales en caso de asedio o durante los ejercicios militares. Desde el exterior la torre parece tener cinco alturas, pero en realidad tiene seis y un basamento. Caso de que el acceso no esté restringido por trabajos de restauración,  visitaremos las salas más importantes de la torre principal. Entre los edificios del castillo se extienden muchas zonas bellamente ajardinadas con parterres y árboles, un buen ejemplo de  la forma en que los samuráis compaginaban una sólida construcción defensiva con espacios refinados. Nos dirigimos a la estación de tren de Himeji para tomar el tren bala con dirección de Kyoto. Alojamiento en el hotel.

Día 6:  KYOTO  

Desayuno buffet en el hotel. Fundada en 794 como Heian-kyo (capital de la paz y la tranquilidad), KYOTO, con montañas en tres de sus flancos, y dividido por un río que fluye de norte a sur, fue estimado idóneo emplazamiento por los geománticos del emperador Kanmu. Fue capital del imperio hasta la Restauración Meiji, en 1868, esto es más de un milenio. Antes lo había sido Nara (que visitaremos mañana) y posteriormente Edo (la actual Tokyo). La  ciudad ha sido durante siglos el centro cultural y religioso del país y tan larga tradición se respira en el ambiente y se hace patente en sus callecitas estrechas, las casitas bajas de madera, los barrios tradicionales de geishas, los canales, los templos, los castillos, las villas, sus bellísimos jardines, y sus melancólicos lugares entre colinas boscosas. Los ciudadanos de Kyoto se enorgullecen de su cocina, su dialecto melodioso y su sensibilidad hacia las estaciones. La ciudad, que cuenta con más de 1.800 templos, entre budistas y sintoístas, fue destruida casi en su totalidad durante la guerra Onin (1466-1467), por lo que los edificios que visitaremos en su mayoría datan de entre los siglos XVI y XIX. A pesar de su apariencia de pueblecito, en realidad es la séptima ciudad en habitantes con casi un millón y medio. Comenzaremos  la  visita  por  el  Templo  Kinkaku-ji(del  Pabellón  de  Oro (DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO  EN 1994), que recibe este nombre porque está recubierto de este metal y  coronado por un fénix de bronce. El templo se alza majestuoso en mitad de un estanque, emplazado en los confines de un cuidado jardín al que accederemos a través de un camino arbolado. El pabellón fue construido en 1397 por el shōgunYoshimitsu Ashkaga, y a su muerte fue convertido en templo. Reducido a cenizas en 1950, lo que veremos es una hermosísima reconstrucción. Hay pocas imágenes tan bonitas como el  templo reflejado en  el estanque que lo rodea. Más o menos a un kilómetro se encuentra el Templo de Ryoan-ji (del Dragón Pacífico)(DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO EN 1994), importante templo de la escuela Rinzai (budismo zen) fundado en 1448 pero reconstruido en el siglo XVIII después de ser pasto de las llamas, que tiene fama mundial por su jardín de piedras atribuido a Soami. Consiste en un rectángulo vallado ,con 15 rocas de diversos tamaños dispuestas en un lecho  de grava esmeradamente rastrillada que se cree que ha permanecido inalterado desde que se construyera en 1450. Alrededor del jardín, los visitantes se sientan a meditar el sentido de la disposición de las rocas. El motivo es que aunque el jardín alberga 15 rocas, solo 14 son visibles, cualquiera que sea nuestra ubicación: el misterio de las rocas da pie, entre los fieles, a profundas divagaciones sobre el sentido de la vida. El minimalismo de esta obra anuncia el amanecer del arte conceptual moderno y fue diseñado para inducir a la  contemplación. También tendremos oportunidad de contemplar el edificio del templo y el espacioso jardín que lo rodea, cuyos suaves contornos, con un bello estanque y árboles frondosos, contrarrestan agradablemente el rigor espiritual del jardín de rocas. Almuerzo en restaurante.  Posteriormente nos dirigiremos al barrio de Arashiyama, donde llegaremos al Bosque de bambúes de Arashiyama, un lugar lleno de magia, como de otro mundo, diferente a cualquier otro bosque. El efecto que ejercerá sobre nosotros es absolutamente hipnótico. Pasearemos por sus estrechas callecitas, entre los altísimos y flexibles troncos de bambú mecidos por el viento, con la compañía de la tenue luz que se cuela por entre los gigantescos tallos. Sin duda el paseo nos aportará paz, calma y belleza. A continuación visitaremos el Castillo Nijo(DECLARADO PATRIMONIO DE LA  HUMANIDAD  POR  LA  UNESCO  EN  1994),que  aunque no tiene las grandiosas fortificaciones de otros castillos japoneses, posee una profusa ornamentación de sus interiores, y un suelo, denominado “ruiseñor”, diseñados para que al pisarlos despidieran un sonido semejante al piar de los pájaros para advertir la presencia de intrusos. El complejo se construyó en 1603 por el shōgun (alto rango militar y título histórico en Japón concedido directamente por el emperador)Tokugawa Ieyasu como símbolo del poder y riqueza del shogunato recién establecido en Edo. Su nieto encargó a los mejores pintores de la escuela Kano la decoración de los salones de recepciones. El último shōgunTokugawa, se rindió en este mismo castillo ante el emperador Meiji en 1867. Cruzaremos la gran puerta Karamon, para entrar en el palacio Ninomaru, que está dividido en cinco edificios con numerosas cámaras comunicadas por galerías de madera cubiertas. En la cuarta de las cámaras, las mamparas se adornan con espectaculares pinturas. El jardín del palacio Ninomaru, es una auténtica maravilla, obra del maestro del té y paisajista Kobori Enshu. Para finalizar el día nos daremos una vuelta por el Mercado Nishiki, fascinante mercado, apodado “la cocina de Kyoto” que se encuentra situado en un callejón, y que suministra a la mayoría de los cocineros de la ciudad. Posee más de un centenar de tiendas, en algunas de las cuales es posible probar sus productos. Los orígenes de Nishiki Ichiba se remontan al año 1311, cuando se inauguró la primera tienda de pescado. Durante el período Edo se convirtió en un mercado de pescado en el que se establecieron numerosos negocios mayoristas, pero posteriormente se fue diversificando y enfocando más hacia la venta minorista. Podremos encontrar desde palillos hasta cuchillos o cacharros de cocina, así como todo tipo de alimentos o lugares para comer o comprar comida preparada. Alojamiento en el hotel.

Día 7:   KYOTO – NARA – KYOTO      

Desayuno buffet en el hotel. Iniciamos una nueva jornada en esta deliciosa ciudad con la visita del Fushimi Inari Shirne, el más famoso de los santuarios consagrados a Inari, deidad del arroz  y del sake, que data del siglo VIII. Se trata del más importante templo sintoísta dedicado a esta divinidad de los más de 30.000 que hay en el país. El complejo se extiende por las boscosas laderas del monte Inari- yama. Recorreremos el sendero por debajo de cientos de pórticos torii rojos. Estos torii tienen los nombres grabados de las personas que han costeado cada una de las estructuras como ofrenda a los dioses para que su negocio  sea  próspero. En el templo también podremos observar cientos de imágenes de piedra de zorros sentados que inundan el paisaje. Se cree que el zorro es el mensajero de Inari, una divinidad que se ocupa también de la riqueza y la abundancia de las cosechas. El zorro tiene fama de embrujar a las personas, así que los supersticiosos evitan estar cerca de los santuarios de Inari tras la puesta de sol … El sake, la bebida tradicional japonesa, se elabora con arroz y agua, que fermentan juntos y se pasteurizan para crear una bebida parecida el vino. Siempre se ha asociado a las ceremonias sintoístas y a otros actos tradicionales; de hecho, es habitual ver enormes barriles de sake en los santuarios. Los expertos juzgan su calidad a partir de cinco criterios: dulzura, acidez, intensidad, amargura y astringencia. El sake puede beberse a cualquier temperatura, pero los de mayor calidad deben permanecer fríos para mantener su delicado sabor. El sake más exquisito es el “dai-ginjo”, elaborado a partir del duro núcleo de cada grano de arroz, para lo que se pule el 50% de cada uno; para el tipo “ginjo” se pule el 40%, y para el “honjozo” (sake normal) el 30%. Como el templo se halla cerca del distrito productor de sake de Fushimi, tendremos la oportunidad  en restaurante. Posteriormente nos dirigiremos NARA, pequeña ciudad situada a 43 km de Kyoto, y  cuya atmósfera pausada, con sus colinas arboladas y sus templos ajardinados, parece  calculada para no perturbar el largo sueño de sus ilustres antepasados. Fundada en 710 como Heijo-kyo (“Ciudadela de la Paz”) en la llanura de Yamano, fue la primera capital fija del Imperio Japonés, del 710 al 784. Antes de Nara la capital cambiaba con el cambio de Emperador. A pesar del poco tiempo que fue capital, el periodo coincidió con el momento de máximo esplendor del recién llegado budismo,  y fue destino oriental de la Ruta de la Seda. Además conserva muchos de sus edificios con lo que el legado de historia de la ciudad es impresionante. Llegaremos al auténtico pulmón de la ciudad, el Parque de los Ciervos Sagrados, con una extensión de 520 hectáreas, se trata del mayor parque urbano de Japón. Más de mil doscientos dóciles, cariñosos y sociables ciervos, considerados mensajeros de los dioses, acampan a sus anchas en libertad. Podremos darles  de  comer  las  famosas  galletas  saladas shika sembei que venden en el propio parque y que les encantan. Pasearemos por este bello parque hasta llegar al Templo Todai-ji(DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO EN 1998), uno de los más importantes del país. Fundado en el año 752 por el emperador Shomu para alojar una colosal imagen de bronce del Buda Vairocana (Daibutsu, el Buda cósmico al que se le atribuye la creación de todos los mundos y de sus respectivos dudas), que pronto se convirtió en una  de las grandes sedes del budismo nacional. El templo comprende el vasto pabellón del Gran Buda,  subtemplos,  pabellones,  pagodas  y  puertas  de  excepcional  interés  histórico y arquitectónico. Tras renunciar al mundo y haberse retirado, Shomu salió de su reclusión para dirigir la gran ceremonia de consagración de la imagen. El templo fue incendiado durante los conflictos  que terminaron con el período Heian en 1185. Entraremos por la gran puerta del Sur (Nandaimon) que se alza ante la entrada y que data del siglo VIII, aunque restaurada en el siglo XII después de un tifón; a cada lado se alzan fieras divinidades en espléndidas tallas de madera de 8 m de altura, atribuidas al escultor Unkei. La mayoría de los recintos son reproducciones de los siglos XVI y XVII sobre todo la sala del Gran Buda (Daibutsuden), reconstruida en 1708, que es uno de los edificios de madera más importantes del mundo, cosa obvia, ya que cuenta con la imagen de bronce más grande del planeta. Dañado a lo largo de sus 1.200 años de existencia por culpa de los incendios y después de haber perdido dos veces la cabeza a causa de los terremotos, el Daibutsu fue restaurado por última vez en 1692. Esta colosal figura de 550 toneladas (132 kilos son de oro), se alza 14,98 m por encima de su pedestal. La figura es imponente. Además está rodeada por  unas imágenes de Kannon y dos guardianes celestiales, que datan de los siglos XVII y XVIII. Un enorme pilar a la derecha del Daibutsu se dice que abre el camino hacia la iluminación a aquellos que son capaces de reptar por el agujero que hay en la base. El tejado, con sus salientes dorados y su dintel curvo, es impresionante. También dentro del parque se encuentra el Santuario Kasuga Taisha(DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO EN 1998), uno de los templos sintoístas más fotografiados. El edificio original se completó en 768, pero siguiendo las normas de pureza y renovación propias del sintoísmo, la estructura se demolía y reconstruía con la misma forma cada 20 años. Esta práctica se ha llevado a cabo en 60 ocasiones hasta finales del siglo XIX. Se extiende a los pies de la colina, y contiene cantidad de pequeños santuarios alrededor de su pabellón principal. Sus alrededores y el propio edificio están sembrados de cientos de farolillos y lámparas de piedra y bronce que se mimetizan con la vegetación del parque. Recorreremos el camino que lleva al templo en un delicioso paseo acompañados por omnipresentes e inofensivos ciervos. Regresamos a Kyoto. Alojamiento en el hotel.

Día 8:   KYOTO  

Desayuno buffet en el hotel. Hoy nuevamente dedicaremos el día a seguir visitando esta fascinante ciudad. Comenzaremos por el Santuario HeianJingu, uno de los más grandes de Kyoto. Construido en 1895 para conmemorar los 1.100 años de la fundación de la ciudad, y alimentar la moral y la economía de sus habitantes, bastante minada después de que se otorgara la capitalidad a Tokyo en 1868. El santuario es una reproducción a escala dos tercios del Palacio Imperial del período Heian y posee dos pagodas y un complejo de ornados edificios encarnados (como mandan los cánones sintoístas) y tejas verdes, que rememoran la dinastía Tang de China. También pasearemos por su bello jardín, célebre por su profusión de cerezos, azaleas y lirios, su puente cubierto y su estanque de nenúfares. Continuaremos con la visita del Templo Sanjusangen-do, que nos provocará un especial efecto en los visitantes,  ya que una vez dentro del alargado pabellón principal, nos encontraremos cara a cara con hileras de imágenes (1001 en total) casi idénticas de Kannon (diosa de la misericordia) reluciendo en la oscuridad, y labradas laboriosamente por artesanos durante toda su vida, pasando de padres a hijos y nietos. Construido en 1164 por el emperador Go-shirakawa, su nombre hace referencia a los 33 espacios (sanjusan) que hay entre las columnas de este estrecho y alargado edificio. Se trata de la estructura de madera más larga del mundo, y  posee una grandiosa imagen de un Kannon con 1.000 brazos tallada en 1254 por Tankei a los 82 años. Sobre la cabeza hay otras diez cabezas más incluida una miniatura de Buda Amida. En el extremo de la sala se alzan 28 imágenes de  deidades protectoras que junto con la talla de Tankei son tesoros nacionales. Almuerzo en restaurante. Posteriormente disfrutaremos del momento único de la Ceremonia del Té, donde podremos observar cómo se prepara, y nos enseñarán a cómo  debemos inclinarnos y consumir la comida y el té. También nos instruirán sobre los ideales zen, y es que cada parte ritual tiene su simbología, pero lo que más cuenta es saber apreciar el momento. A continuación  visitaremos el templo de Kiyomizu-dera  (DECLARADO   PATRIMONIO   DE   LA HUMANIDAD POR LA UNESCO EN 1994), con más de 1.000 años de antigüedad. Como decíamos al principio, Kyoto es la ciudad de los templos. Mientras que otros templos son de determinadas sectas, este lo es de todos. Durante más de mil años los peregrinos han ascendido la pendiente que nos lleva al mismo para orar ante la imagen de 11 cabezas de Kannon (recordad, diosa budista de la Piedad) y beber de su manantial sagrado. El templo original fue construido en la época  Heian, hacia el  año 798 por el    monje Enchin. Se cuenta que un general que había luchado por la unificación de Japón, lo vio orando bajo una cascada y después de escuchar sus sermones se convirtió en su discípulo. Juntos levantaron este templo “Templo del Agua Limpia”. Los actuales edificios fueron construidos por el shōgunTokugawa Iemitsu en 1633. El pabellón principal, designado Tesoro Nacional, está en lo alto de un risco sobre un enorme armazón que reposa en 139 colosales pilares de madera  en un auténtico milagro de ebanistería sin clavos. Podremos disfrutar de una maravillosa y conocida vista de los tejados de Kyoto y la pagoda de Yasaka. Debajo de la sala se encuentra  la cascada Otowa-no-taki, cuyas aguas, si las bebes te proporcionan salud y longevidad. En el lado norte del templo encontraremos el santuario de Jishujinja en el que los visitantes buscan tener suerte en el amor cerrando los ojos y andando unos 18 m de una piedra a otra; si no se acierta en la dirección, los deseos no se cumplirán. Se puede pedir orientación a otra persona para conseguir llegar, pero entonces también se necesitará la intercesión de alguien para encontrar el amor verdadero. Después de este atracón espiritual, buscaremos lugares más carnales, concretamente al Barrio de Gion, situado en la orilla oriental del río Kamo-gawa,la zona de ocio y geishas  más famoso de Kyoto,. La historia del barrio comenzó en el Medievo, con puestos destinados a cubrir las necesidades de peregrinos y visitantes, que pronto se convirtieron en casas de de té que venían a satisfacer una variedad de apetitos. A finales del siglo XVI, en los tiempos del shogunato de Toyotomi Hideyoshi (finales del Siglo XVI) varios teatros se trasladaron a la nueva zona de Gion Kobu, y se abrieron nuevas tabernas que se transformaron en casas de té, fomentando la reputación de Gion como paraíso del hombre de mundo. A pesar de los cambios que lleva consigo la modernidad, el barrio sigue conservando la belleza ancestral, con sus rincones encantadores para pasear, especialmente por la noche. Pasearemos por Hanami-koji, que es su principal avenida, y que dispone de restaurantes y casas de té del siglo XVII, muchas de las cuales son exclusivos locales de geishas. También pasearemos por Shimbashi, considerada una de las calles más hermosas no solo de Kyoto sino de toda Asia. Alojamiento en el hotel.

NOTA IMPORTANTE: esta noche debemos preparar una maleta de mano para pasar tres noches (Kanazawa, Takayama y Matsumoto). Las maletas grandes (máximo 20 Kg)irán directamente en autobús a Tokyo.

Día 9:   KYOTO – KANAZAWA  

Desayuno buffet en el hotel. Nos despedimos de esta bellísima ciudad, que seguro que nos dejará un recuerdo inolvidable, y nos dirigimos a la estación para tomar el tren expreso “Thunderbird”. Llegada a KANAZAWA, ciudad que estuvo protegida por su ubicación entre las montañas y el mar. En 1583 la ciudad pasó del gobierno igualitario de la secta budista Ikko, al poder firme de los señores Maeda, que la dominaron durante 300 años. Kanazawa se convirtió en el territorio más rico del país, lo que le permitió invertir en actividades culturales y artísticas gracias a lo cual todavía hoy se cuenta entre los centros clave de la cultura tradicional nipona. Su legado se ha conservado intacto, ya que no fue objetivo militar durante los bombardeos norteamericanos de la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, las industrias más desarrolladas en la zona son la textil, la de maquinaria y la del metal, y se consideran de una calidad exquisita la seda, la cerámica y los lacados. Comenzaremos la visita de la ciudad por el Jardín Kenroku-en, de la época Edo, está considerado como uno de los tres mejores jardines de Japón. Debe su nombre (“seis combinados”) a un célebre jardín de la dinastía Sung en China, donde se decretó los seis atributos para la perfección: aislamiento, amplitud, venerabilidad, delicado diseño, agua abundante y amplias vistas. El Kenroku-en tiene los seis. Establecido a mediados del siglo XVII, se fue ampliando y en 1871 se abrió al público. En esta obra maestra del paisajismo crecen 12.000 árboles de   150 variedades, también hay colinas artificiales, estanques y corrientes de agua flanqueada por lirios. Almuerzo en restaurante. Continuaremos dando un paseo por el Barrio de los Samuráis de Nagamichi, donde vivían los guerreros y sus familias a mediados del siglo XIX, y que conserva sus calles con muros de barro, que le dan un aire pintoresco. Visitaremos la Casa Nomura, restaurada en la década de 1910 por un naviero, y que posee una elaborada ebanistería, valiosos vidrios de las ventanas y unexquisito jardín a base de rocas y corrientes de agua, que supone una obra maestra del paisajismo en miniatura. Durante el paseo también    pasaremos    por    Nishi    Chaya   machi donde podremos ver las casitas de geishas, donde las muchachas recibían formación para convertirse en maestras del arte del entretenimiento, y las casas de té y restaurantes tradicionales donde todavía hoy, se reúnen los hombres de negocios que pueden pagar un servicio esmerado y la compañía de una geisha. Aquí, todo lo que hemos leído en los libros y que forma parte de nuestro imaginario occidental, comprobaremos que se vuelve real. El líder de los ronin. Tras haber cobrado la venganza cometieron seppuku 46 de ellos. El último ronin había sido enviado como mensajero para difundir la noticia y fue perdonado. Tras su muerte fue sepultado junto a los demás ronin en el templo de Sengakuji. Para finalizar la jornada, visitaremos el Mercado Ohmicho, el más grande de la ciudad y donde los sonidos y los olores que se perciben son únicos. Tiene alrededor de 200 puestos, y la estrella es el marisco, aunque también abundan las flores, la carne, verduras, pescados en una mezcla extraordinaria. Alojamiento en el hotel.

Día 10:   KANAZAWA – SHIRAKAMAGO – TAKAYAMA   

Desayuno buffet en el hotel. A primera hora de la mañana nos dirigimos a SHIRAKAMAGO, una pequeña aldea que cuenta con 600 habitantes y con 110 casas tradicionales construidas según el estilo arquitectónico gasshō-zukuri. Los inviernos en esta región son muy duros, y sus habitantes se las ingeniaron para hacer más soportables las inclemencias del tiempo, ideando estas casas con tejados de paja muy inclinados. Los ángulos tan pronunciados de los tejados impiden la acumulación de nieve en una zona cubierta de diciembre  a  abril.  El  nombre  de  gasshō  (manos en oración) viene porque la forma de los tejados evoca dos manos entrelazadas. Visitaremos una de estas Casa Gasshō-Zukuri(DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO EN 1995),cuyo diseño tipo, es el de un edificio con 4 plantas, 18 metros de largo y 10 de ancho, que incorporan una serie de forjados triangulares sobre la planta rectangular que crean un amplio espacio interior. Así mismo tienen columnas de cedro como soporte complementario. Estaban diseñados especialmente para albergar a familias numerosas (hasta 30 personas), todos ellos dedicados a la cría de gusanos de seda. En Japón, antes del éxodo masivo a las ciudades, las familias solían vivir juntas, abuelos, padres y nietos. Almuerzo en restaurante. Partimos hacia TAKAYAMA, deliciosa ciudad en las laderas occidentales de los Alpes japoneses que se encuentra a una hora y media por carretera. Su nombre “montaña alta” transmite una sensación de extraña lejanía, ya que ha conservado su encanto tradicional y luce uno de los paisajes urbanos más evocadores de Japón. Su actual trazado se remonta a finales del siglo XVII. Sus  carpinteros desempeñaron un notable papel en la construcción de Kyoto y Nara, ya que al producir muy poco arroz, los impuestos los pagaban enviando artesanos. Su aislado emplazamiento ha hecho posible que las calles hayan permanecido intactas. Visitaremos la Exposición de Carrozas Festivas(Yatai Kaikan), que nos mostrará cuatro de las 23 carrozas que se utilizan durante el festival que se celebra dos veces al año, en primavera y en otoño.   Se trata de creaciones espectaculares, algunas del siglo XVII, con vistosas tallas, metal forjado y madera lacada. Un detalle curioso de algunas de ellas son las karakuri, marionetas mecánicas que hacen movimientos de acrobacias dirigidos por titiriteros. Posteriormente pasearemos por el Barrio Kami Sannomachi, donde encontraremos posadas y comercios de la era Edo, tiendas especializadas y destilerías de Sake (la pureza del agua es idónea para la destilación de esta bebida). Cena en ryokan (hotel tradicional japonés). Alojamiento en el ryokanHOSHO-KAKU.

NOTA: esta noche estaremos alojados en un hotel tradicional japonés. Esto es una experiencia inevitable en un viaje a este país, siendo esencial respetar las costumbres, como retirarse el calzado en el lugar oportuno; los baños son comunes, no privados; también, la costumbre de vivir a nivel del suelo hace que las sillas sean sin patas; en lugar de cama se duerme sobre un futón colocado sobre el tatami también a nivel del suelo.

Día 11:   TAKAYAMA – NARAI – MATSUMOTO   

Desayuno buffet en el hotel. Por la mañana dispondremos de tiempo libre, que el que quiera,  podrá aprovechar para visitar el mercado matutino de Takayama, un mercado con mucho sabor tradicional, donde se venden alimentos y flores cultivadas por los agricultores locales, además de artesanía. Salimos en dirección a Matsumoto a través de los bellos paisajes que nos proporcionará esta ruta por los Alpes Japoneses. Llegamos a NARAI, pueblo de montaña que fuera importante parada en la época feudal en el camino entre Kyoto y Tokyo. Debido a las restricciones del shogunato, los viajeros debían hacer sus viajes a pie, lo que hizo necesario establecer ciudades para postas a lo largo del camino cada pocos kilómetros para ofrecerles lugares de descanso durante su viaje. Escondido entre los pliegues del Valle de Kiso, cerca del puerto de montaña más alto de la ruta Nakasendo (“camino a través de las montañas”), se encuentra este pueblo de postal, por el que pasearemos a lo largo de su intacta calle principal de 1,2 km, flanqueda por preciosos edificios de madera del periodo Edo, con un aspecto similar al que debía tener hace 200 años. El pueblo también es célebre por los objetos lacados, que los encontraremos en las tiendecitas que hay a lo largo de su calle mayor. Almuerzo en restaurante. Arropada por siete grandes cumbres al oeste y tres más pequeños al este, se encuentra MATSUMOTO, considerada la puerta de los Alpes Japoneses. Antiguamente conocida como Fukashi, se fundó en el siglo VIII. En los siglos XIV y XV fue ciudad fortificada del clan Ogasawara, y siguió prosperando a lo largo del período Edo. Se trata de una de las más  bellas ciudades de Japón, de la que sin duda disfrutaremos de sus calles, sus cafés y sus vistas. Visitaremos el Castillo Matsumoto-jō, el más antiguo de madera, y uno de los cuatro castillos catalogados como Tesoro Nacional. Iniciada su construcción en 1504, alcanzó su forma definitiva a finales de 1595. Está rodeado por un amplio foso y levantado sobre una plataforma elevada. Su asombrosa Torre del Homenaje, de cinco alturas desde fuera (los castillos japoneses siempre tienen 5 plantas desde fuera y 6 por dentro)  es la más antigua del Japón (1595), posee una fachada en contrastadas tonalidades blancas y negras a la que se debe el apodo de “castillo del Cuervo”. Es interesante observar que las paredes del castillo están revestidas de madera oscura y que las ventanas se abren sobre estos paneles y no sobre paredes blancas. Desde el punto de vista estético el resultado es muy sobrio y elegante, pero desde el punto de vista defensivo, el castillo estaba más expuesto en caso de ataque con flechas incendiarias. Junto a la torre se eleva el torreón de Observación de la Luna, añadido en 1630 con fines estéticos. Alojamiento en el hotel.

Día 12:   MATSUMOTO – HAKONE – TOKYO            

Desayuno buffet en el hotel.Salimos a primera hora con destino a Hakone, pero a mitad de camino tendremos una interesante parada en la ciudad de Koshu. Uno puede preguntarse ¿pero se elabora vino en Japón? La respuesta es que sí. En Japón se cultiva la vid desde el siglo XVII, y el vino que se produce, en algunos casos es de muy alta  calidad, llegando a ganar medallas de oro en concursos internacionales. Esta preciosa zona rural es una de las comarcas en las que cultiva uvas, melocotones y ciruelas. Aquí se produce el27% del vino japonés. Visitaremos una de las afamadas bodegas de Katsunuma, que elaboran vinos a partir de la variedad de las uvas de Koshu, que crecen en sus viñedos. Recorreremos sus instalaciones y nos explicarán el proceso de elaboración del vino. Después del buen sabor de boca que nos dejará la visita de esta bodega, continuamos nuestro camino, y nos dirigimos a Hakone, pueblo balneario situado en una colina. La zona se extiende sobre los restos de un enorme volcán, activo hasta hace 3 milenios, que dejó como legado manantiales termales y chimeneas de vapor. Almuerzo en restaurante. Llegaremos al Parque Nacional de HAKONE, donde realizaremos un mini-crucero por el Lago Ashino-ko, donde nos envolverán unos paisajes de ensueño, y si el tiempo lo permite (que no siempre es así) disfrutar de la visión del Monte Fuji reflejado en el lago. A continuación subiremos en teleférico al  Monte Komagatake que nos llevara desde el mismo lago a la cumbre del monte que se encuentra a 1357 metros de altura; allí pasearemos por la cumbre y, si las condiciones climáticas son favorables (que no siempre es así), disfrutaremos de una imagen emblemática de Japón, como es la bella vista del Monte Fuji(DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR    LA    UNESCO   EN    2013).  Sin duda   la imagen más conocida de Japón, ya en el siglo VIII los textos literarios muestran la admiración hacia este monte. Con una altura de 3776 m y su cima   cubierta   de   nieve,   se yergue solitario dominando aldeas, lagos rodeados de árboles y las orillas del mar. Lugar de peregrinación y fuente de inspiración de artistas y poetas desde muchos siglos atrás, el Monte Fuji ha sido representado en el arte japonés desde el siglo XI, pero fue sobre todo a partir del siglo XIX cuando las estampas xilográficas hicieron de él un símbolo internacional del Japón con una profunda influencia en el arte occidental de esa época. En el siglo XII, el Fujisan llegó a ser un núcleo central de las actividades de iniciación al budismo ascético, que comprende elementos sintoístas. A continuación traslado a Tokyo. Alojamiento en el hotel.

Día 13:  TOKYO  

Desayuno buffet en el hotel. Ya estamos en la ciudad de TOKYO, cuyo nombre significa “capital oriental”, una ciudad de múltiples rostros que intentaremos desentrañar; a la vez familiar y ajena para el visitante extranjero, caótica pero organizada, hiper moderna pero clásica,  chillona  pero  espiritual,  además  de  sobrecogedora,  paradójica,  colorida, enorme, frenética … esta ciudad está acostumbrada a los superlativos, y su necesidad de mejorar ha creado un tejido urbano que provocará, seguro, un gran impacto en nuestros sentidos. La capital de Japón se alza a orillas del río Sumida, junto a la bahía de Tokio. Edo fue una aldea de pescadores agrupado en torno a un castillo en ruinas, hasta que en 1603 el clan Tokugawa decidió trasladar aquí la sede de su gobierno desde la entonces capital, Kyoto. En los dos siguientes siglos la ciudad fue creciendo a ritmo vertiginoso, llegando, a finales del siglo XVIII, a ser la primera ciudad del mundo con una población de 1.300.000 personas (Londres tenía poco más de la mitad); tres siglos después Tokyo, supera los 12 millones de habitantes y el área metropolitana los 36. Aunque en el período de aislamiento Edo se mantuvo como la cuna de la cultura urbana japonesa, fue a partir de 1868, con la Restauración Meiji, cuando el Emperador y la capitalidad oficial se desplazaron finalmente a Edo (cuyo nombre pasó al actual Tokyo) cuando llegaron las influencias occidentales y su rápida modernización, que la convirtieron en la ciudad de las novedades: ferrocarriles, fábricas, electricidad, tranvías y teléfonos. Del antiguo Edo no queda casi nada, y el viejo Tokyo quedó prácticamente destruido por el Gran Terremoto de Kanto de 1923 y las bombas de la II Guerra Mundial. Comenzaremos la visita de esta magnética ciudad con el Santuario Sintoísta de  Meiji, el más importante santuario sintoísta de Tokyo, que data de 1920. Destruido en 1945 por las bombas de la guerra fue reconstruido con donaciones de particulares en 1958. Fue erigido en honor del emperador Meiji, cuyo reinado fue testigo del paso de la sociedad medieval a la moderna. Accederemos a la misma por una avenida de majestuosos  alcanforeros, con un gigantes coOtorii, puerta construida en 1975 a partir de enormes troncos provenientes de un ciprés de 1.500 años de Taiwan. Forma parte del complejo el bonito jardín Nai-en, con un salón de té con vistas a un estanque de nenúfares y carpas. Cerca del estanque un bello jardín de lirios que contiene más de 150 especies y que fue diseñado por el propio emperador Meiji para complacer a la emperatriz. El santuario principal se alza en un espacioso patio con la característica estructura de madera de ciprés envejecida de color marrón oscuro y cubiertas con tejas de cobre. Posee una bonita galería porticada de la que cuelgan linternas de bronce. El tejado, con su graciosa curva, sigue el estilo sintoísta de los santuarios   imperiales. Seguiremos la visita con la Torre de Tokyo, completada en 1958 y que se eleva a 333 m; es más alta que  la Torre Eiffel de Paris a la que tomó  como modelo. Aunque con colores chillones, sigue siendo el símbolo del renacimiento de la ciudad después de la II Guerra Mundial. Casi la tercera parte del acero empleado en la construcción procede de la chatarra recuperada al final de la guerra.Almuerzo en restaurante. Continuamos con la visita de esta extraordinaria ciudad con el Templo      Senso-ji,     popularmente conocido como Asakusa Kannon, el templo más sagrado y espectacular de la ciudad. En el año 628, dos pescadores que faenaban en el río Sumida pescaron una estatuilla de oro de Kannon, la diosa budista de la piedad y su señor le construyó un santuario. En 645 el santo Shokai edificó un templo para la diosa. El templo no sobrevivió a los bombardeos de la II Guerra Mundial. La estructura es impresionante, pero lo es más la gente que acude aquí cada día, lo que  hace este lugar tan especial. Entraremos por Kaminari-mon (puerta del trueno) impresionante puerta con el célebre farol rojo gigante. Protegida por Fujin  (dios del viento) y Faijin (dios del trueno) está Nakamise-dori, la calle comercial del recinto del templo donde nos encontraremos un delicioso conjunto de tiendas con los regalos que van desde galletas    a    kimonos,    o     auténticas artesanía de estilo Edo. Al final de la calle llegaremos a la sala principal, la pagoda de 5 pisos. La sala principal alberga la estatua de Kannon, que desgraciadamente solo se puede ver en días señalados. El  resto del  día lo dedicaremos a pasear por  el  Barrio  de  Akihabara, uno de los distritos de más actividad de Tokyo, con una rabiosa mezcla de tiendas de electrónica, electrodomésticos,         manga (comics), anime (dibujos animados), y pequeños negocios de informática. Nos servirá para tomar el pulso al Tokyo posmoderno. Este tumultuoso zoco del siglo XXI que comenzó en la postguerra con un mercado negro de piezas de radio bajo las vías del tren elevado, se ha convertido en la representación a nivel mundial de Japón en este tipo de contenidos; es la patria natal de los otaku, un universo de incansables fans que han hecho del animey de los videojuegos un fenómeno global. Podremos encontrar tiendas con piezas de electrónica nuevas y usadas, a precios muy bajos. Finalmente pasearemos por otro de los barrios emblemáticos de la ciudad como es el Barrio de Ginza. Cuando Ieyasu trasladó la capital militar a Edo, en 1590, Ginza era un pantanal.  Una vez cubierto de tierra, el lugar atrajo a comerciantes y mercaderes. En 1872 el lugar fue asolado por un incendio. En 1872 con la Restauración Meiji, el gobierno encargó al arquitecto inglés Thomas Walters que reconstruyera la zona en ladrillo rojo. Desde entonces Ginza estuvo sometida a la influencia de Occidente, y se construyeron centros comerciales que le han dado  al distrito un aire de mercantilismo futurista, y donde, a pesar de todo sobreviven algunas tiendecitas de artesanía. Podremos comprobar la vibrante vida que se agita en este distrito, con sus modernas galerías de arte, sus enormes centros comerciales y restaurantes para todo tipo de bolsillos. Alojamiento en el hotel.

Día 14:   TOKYO – (excursión opcional a KAMAKURA) – TOKYO

Desayuno buffet en el hotel. Hoy tenemos el día libre para los que quieran disfrutar de la visita de Tokyo a su aire, en régimen de alojamiento y desayuno. Para aquellos que deseéis conocer otra de las ciudades que se encuentran en las afueras de Tokyo os planteamos la VISITA OPCIONAL DE KAMAKURA y YOKOHAMA. La visita de estas ciudades (que incluye el almuerzo) nos llevará todo el día, y estaremos de vuelta en Tokyo alrededor de las 17.00 horas. Salimos hacia KAMAKURA, ciudad que se encuentra a más o menos una hora de Tokyo y se sitúa sobre la bahía de Sagami-wan, un perfecto baluarte samurái y ciudad de templos, fundada en 1192. Capital de Japón desde 1135 a 1333, resultó muy dañada durante el terremoto del Kanto de 1923, aunque afortunadamente no sufrió los bombardeos aliados durante la II Guerra Mundial. Convertida hoy en una elegante población residencial del cinturón de Tokyo, disfrutaremos de los edificios históricos que conserva. Comenzaremos la visita de esta ciudad por el Templo Hase-dera, uno de los templos más populares y cuya antigüedad se remonta al año 736. Sencillo y elegante, las paredes de la escalera que sube a la sala principal están repletas de estatuas diminutas de Jizō, alineadas como un pequeño ejército de niños, muchos de ellos vestidos para que no pasen frío, con baberos y juguetes infantiles. La imagen tiene encanto, pero entristece saber que Jizō es el boddhisatva, patrón de los viajeros y de los niños  difuntos, y que las estatuas las colocaron en su lugar mujeres que perdieron sus hijos tras sufrir un aborto. De la sala principal del templo destaca una preciosa estatua de Kannon juchimenn (11 caras) de madera de 9 m de altura. Continuamos con el Templo Kōtoku-in, que contiene el Kamakura Daibutsu,  la segunda mayor imagen de Buda de Japón, y el punto de interés más famoso de Kamakura. La estatua, fundida en   bronce   y   con   un  peso cercano a las 850 toneladas, mide 11,4 m. Sus proporciones están distorsionadas, de forma que la estatua parece proporcionada vista de frente. El Buda estaba en una enorme sala pero un tsunami se llevo el edificio en 1495, quedando solo el Gran Buda en pie, y desde entonces permanece al aire libre en el mismo lugar. Su serena expresión, aumentada por el detalle del manto, la convierten en una gran obra de arte. La imagen es hueca y una escalera interior permite subir hasta la altura de los hombros. Finalmente pasearemos relajadamente por la Calle Komachi, calle peatonal con mucha vida y llena de tiendas de objetos tradicionales (como preciosos kimonos), comida y degustación. Almuerzo en restaurante. A continuación, ya de vuelta, paramos en YOKOHAMA, que aunque pueda parecer la continuación de Tokyo, se trata de la segunda ciudad de Japón y su mayor puerto. Fue el primer puerto abierto a los extranjeros, en 1858, con la consiguiente afluencia de comerciantes extranjeros, especialmente chinos y británicos. También fue puerto de entrada de ideas del exterior y  la primera ciudad en Japón en tener periódicos, farolas de gas y estación de trenes. Pasearemos por el Barrio Chino, encantador distrito, con sus características linternas encendidas, sus restaurantes, y sus tiendas de recuerdos chinos. Su ambiente recuerda enormemente a la ciudad de Hong Kong. Finalmente cruzaremos el Yokohama Bay Bridge, puente colgante de 860 metros de largo, por el que pasa una carretera metropolitana de seis carriles, y que es la puerta de entrada al Puerto Yokohama. Regresamos a Tokyo. Alojamiento en el hotel.

Día 15:   TOKYO – (excursión opcional a NIKKO) – TOKYO  

Desayuno buffet en el hotel. Hoy tenemos el día libre para los que quieran disfrutar de la visita de Tokyo a su aire, en régimen de alojamiento y desayuno. Para aquellos que deseéis conocer otra de las ciudades os planteamos la VISITA OPCIONAL DE NIKKO, bellísimo pueblo, cuyos templos y santuarios han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta visita (que incluye el almuerzo) nos llevará todo el día, y estaremos de vuelta a Tokyo alrededor de las 18.00 horas. La historia de NIKKO comienza en el año 766, cuando un monje budista llamado Shōdō Shōnin, llegó al lugar, escaló sus montañas y construyó un templo en lo alto. El templo se convirtió en un punto de referencia para los practicantes de un budismo que integraba la tradición sintoísta. En 1617 se construyó otro templo, para alojar los restos del shōgun Iemitsu Tokugawa, lo que motivó que se mejoraran las rutas de acceso desde la capital, y la zona se convirtió en uno de los centros sagrados más relevantes de todos los alrededores de Tokio. Comenzaremos nuestra  visita  por  el  Santuario  Tosho-gu (DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD   POR LA UNESCO EN 1999), que se construyó en honor de Tokugawa Ieyasu, el shōgun que unificó Japón hacia 1600 y fundó una dinastía política que se mantuvo más de 250 años en el poder. Iemitsu Tokugawa nieto de Ieyasu, convocó a unos 15.000 artesanos y artistas para que permanecieron dos años en Nikko, en la construcción del templo. El santuario, que se completó en 1634, cuenta con unos 2.5 millones de hojas de pan de oro; sus majestuosos edificios son uno de los paradigmas del estilo ornamentado del período Momoyama de finales del siglo XVI, más cerca del arte excesivo rococó de la China de los Ming, que  del  elegante  gusto  clásico japones. De cualquier forma su encanto y sutileza radica en la riqueza del detalle, sobre todo en los cientos deintrincadas tallas policromas. El templo se completó en 1634. Para llegar pasaremos por el puente Shinkyo o “puente sagrado”, que se arquea de forma graciosa sobre el rio Daiya. Este puente es conocido por ser el lugar exacto donde el monje budista Shōdō Shōnin, fundador de la primera ermita en Nikko en el 782, atravesó el rio a lomos de dos enormes serpientes. Cerca de la entrada se encuentra la Pagoda, donada por un daimio (señor feudal) en 1650, y cada planta representa un elemento (tierra, agua, fuego, viento y cielo) en orden ascendente; el establo sagrado, un alegórico bajorelieve de tres monos de la sabiduría decora este edificio de madera sin pintar, que representan el proverbio “no escuches el mal, no veas el mal, no hables el mal”; el sanjinko,tres almacenes sagrados, de diseño tradicional, el último de los cuales contiene fantásticas tallas de elefantes creadas por un artista que nunca vio uno; el templo cuenta también con una torre del tambor y un campanario. Cerca de la torre está el Honji- do, salón famoso por la pintura del “dragón que llora”, que decora el techo. También es importante la “puerta del crepúsculo”, magníficamente decorada, con brillantes hojas dorados e intrincados y coloridos grabados y pinturas de flores, bailarinas, bestias míticas y sabios chinos. La estructura parece estar viva. Almuerzo en restaurante. El Parque Nacional de Nikko, que tiene una extensión de 1.400 km2, y cuyos puntos escénicos más famosos visitaremos es en su mayor  parte  una  meseta  volcánica llena de lagos, cascadas, manantiales termales y pantanales. Subiremos por la Iroha Zaka Zig-Zag, sinuoso camino que conecta el centro de Nikko y Oku-Nikko. El camino se compone de 48 curvas, y cada esquina tiene una letra del alfabeto japonés antiguo, comenzando por orden alfabético desde la I-ro-ha, que también dio el nombre de esta carretera. Iroha-zaka está hecho de dos caminos, uno para bajar y otra para subir y ambos tienen 48 curvas que coinciden con las 48 letras del alfabeto japonés antiguo. Esta carretera asciende a más de 400 m.Llegaremos hasta el Lago Chūzenji-ko, que nació hace 20.000 años cuando el  Monte Nantai entró en erupción, bloqueando el río. El lago tiene un área de 11,62 km2, una profundidad de 163 m en su punto más profundo, y está a 1.269 m sobre el nivel del mar. El río Yukawa es su fuente principal, drenando líquido hasta la Cascada Kegon. Pasearemos por el lago que se encuentra en un paraje espectacular. Llegaremos hasta la Kegon-no-taki (cascadade Kegon)una espectacular cascada de 97 metros de altura.Como curiosidad un tanto morbosa, diremos que en 1903 el joven poeta japonés Misao Fujimura, optó por  estas cascadas para suicidarse y desde entonces este lugar se ha vuelto muy “popular”, entre los  que optan por suicidarse. Rodeadas de unos precipicios que causan sensación y de un bonito bosque entre las montañas la vista es absolutamente espectacular. Regresamos a Tokyo. Alojamiento en el hotel.

Día 16:   TOKYO – DUBÁI   

Desayunobuffet en el hotel. Tiempo libre hasta la hora indicada. Traslado al aeropuerto Tokyo Narita. Trámites de aduanas, facturación y embarque en VUELO EK319 de la compañía EMIRATES, salida prevista a las 21.20hrs. Noche a bordo.

Día 17:   DUBÁI – MADRID

Llegada a Dubái las 03.35 hrs. local. Enlace y salida del VUELO EK141 de Emirates con destinoMADRID, a las 07.35hrs. Llegada a MADRID a las 13.25 hrs, recogida de equipajes y … vuelta a la realidad

Fin de nuestros servicios.

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