Nueva Zelanda Periplos NPM

27 Nov Nueva Zelanda y Hong Kong

Del 24 de marzo al 12 de abril de 2018

 

Sábado, 24 de marzo de 2018 – MADRID – HONG KONG  

Presentación en el aeropuerto de Madrid. Trámites de embarque y salida a las 11.20 hrs. del VUELO CX320 de la compañía CATHAY PACIFIC con dirección HONG KONG. Noche a bordo.

Domingo, 25 de marzo de 2018 – HONG KONG  

Llegada a las 07.05 hrs. hora local. Después de los trámites de entrada, recepción y asistencia en el aeropuerto a cargo de los representantes de nuestro receptivo en Hong Kong.

Hong Kong es una región administrativa especial de China de 1.000 kilómetros cuadrados, en la que viven más de siete millones de personas, lo que la convierte en una de las áreas más densamente pobladas del planeta. Gracias a su pasado como colonia británica durante cerca de 150 años, y los 5.000 de tradición china, han hecho que Hong Kong sea un lugar con personalidad propia en el que se combinan la cultura oriental y occidental. Se trata de uno de los motores económicos de China y, junto con Shanghai, su ciudad más moderna. Visitar Hong Kong supone una experiencia única, pura adrenalina, y hechizo. Su propio nombre, cuyo origen en cantonés hace referencia a las aguas que contornean la ciudad, ya evoca sensaciones. Altísimos rascacielos, costumbres ancestrales que se mantienen en los hogares, modernidad vanguardista no vista hasta ahora, o una naturaleza mezclada con el asfalto son algunas características de esta región china plagada de contrastes.

Hong Kong, se divide en cuatro zonas: la isla de Hong Kong, la península de Kowloon, los Nuevos Territorios y las Islas Exteriores. Hoy visitaremos los puntos más interesantes de la península de Kowloon, que es donde tenemos el hotel. Pasado mañana visitaremos por la mañana la isla de Hong Kong y por la tarde la de Lantau, que es una de las islas exteriores. El  día de mañana lo dedicaremos íntegramente a la visita de Macao.

Directamente, desde el aeropuerto, comenzamos con las visitas por la península de Kowloon, que posee, probablemente la mayor densidad de población del mundo (130.000 habitantes por km2), y que concentra la mayor parte de la actividad comercial (sobre todo los los famosos mercadillos), aunque en la isla de Hong Kong se encuentran los grandes centros comerciales y edificios financieros más importantes. Nuestro primer punto será el Templo Wong Tai Sin, uno de los lugares de culto más grandes, activos e interesantes de la ciudad. El templo original se construyó en 1921 y está dedicado a Wong Tai Sin, una deidad de la mitología china que tiene el poder de la curación. También se dice que ayuda a ganar apuestas en las carreras de caballos, deporte al que son muy aficionados los hongkoneses. Wong Tai Sin adquirió la inmortalidad en el siglo IV, y dieciséis siglos más tarde los taoístas trajeron a la ciudad un retrato sagrado de este monje a la ciudad fundando el  templo para honrarlo. Los fieles ruegan por la buena fortuna con ofrendas y artes adivinatorias. En este templo se practican las tres religiones principales de China: el budismo, el taoísmo y el confucianismo. Construido con un colorido estilo tradicional, el templo cuenta con una superficie de 18.000 m2 a lo largo de los cuales se encuentran espacios que los apasionados del Feng Shui percibirán. Estas estructuras representan a los cinco elementos geométricos: el Pabellón de Bronce (metal); el Salón de los Archivos (madera); la Fuente Yuk Yik (agua); el Santuario Yue Heung (fuego), en el que se venera a la Linterna de Buda; y el Muro de Tierra (tierra). Otras zonas del conjunto incluyen el Salón de los Tres Santos, el Salón  Confuciano y el muy colorido Jardín de los Buenos Deseos, ricamente decorado con elementos tradicionales chinos. Cerca del templo nos encontraremos con adivinos que por una módica cantidad nos revelarán nuestro futuro. Algunos fieles intentan adivinar su futuro agitando pequeños botes de palitos de bambú, hasta que uno emerge del manojo; cada palito está marcado con un número y con su correspondiente significado.

Seguidamente al sur del templo, se encuentra el Jade Market, con más de 450 puestos de esa piedra semipreciosa de color verde, que para los chinos posee un gran valor espiritual. La simbología china del jade es una combinación de las palabras “belleza” y “pureza”, pero detrás de la obsesión china por esta piedra se esconde mucho más. El jade se ha asociado durante mucho tiempo a una larga vida y a la buena salud en la cultura china, convirtiéndolo en un material preciado en los amuletos de buena suerte. Hay tres variedades de jade: la jadeíta (la más cara), la nefrita (más pálida, y que también encontraremos en el pueblo de Hokitika, en NZ) y la cloromelanita (verde oscuro). El que se vende en Hong Kong es, sobre todo, la jadeíta de Birmania, que van desde piezas naturales a los impregnados con polímeros o teñidos para mejorar el color. Una  piedra de jade de tres toneladas marca la senda de Canton Road, conocida como la “Calle del Jade”. Encontraremos en este mercado todo tipo de accesorios de esta piedra: anillos, pulseras, colgantes y pendientes, y algún que otro objeto más sorprendente. Llegaremos hasta el Flower Market, dos calles dedicadas a casi un centenar de tiendas mayoristas y minoristas atiborradas de flores exóticas de todo tipo y que confeccionan espectaculares centros decorativos. La orquídea en todas sus posibles variedades es la reina por excelencia del mercado, sin olvidar las rosas o los jazmines chinos que inundan con su fragancia toda la calle. Los bonsáis y los arreglos florales con follaje son otra de las aficiones de la cultura china, de la que los hongkoneses son muy seguidores, ya que atrae la buena suerte y la fortuna a la casa. Justo al lado se encuentra el Bird Market. Localizado dentro de un parque-jardín público de estilo chino, encontraremos este merado que reúne decenas de propietarios de pájaros cantoneses en jaulas talladas en maderas que son verdaderas obras de arte. Los chinos mantienen una relación con los pájaros parecida a la de los occidentales con los perros y los gatos. Al llegar al mercado nos veremos sorprendidos por un verdadero concierto de colores y decibelios. Aquí encontraremos una cincuentena de puestos donde se puede comprar además de las aves y decorativas jaulas de madera, toda variedad de alimento vivo para pájaros (saltamontes, gusanos, larvas, etc.). A continuación, nos desplazaremos a nuestro hotel donde nos tomaremos un tiempo para comer, asearnos y descansar. Almuerzo en el hotel.

Aproximadamente a las 18.00 horas, salimos para pasear por esta singular urbe. Recorreremos algunas de las calles más animadas de Kowloon, como la Nathan Road; conocida como la “milla de oro” es la arteria principal de Kowloon, que atraviesa el centro de la península en dirección norte. Experimentaremos el auténtico Hong Kong entre la multitud de  compradores y oficinistas, los carteles de neón, un mosaico sin fin de almacenes, tiendas, restaurantes, hoteles elegantes, tabernas cantonesas, sastrerías o herbolarios de medicina tradicional china. En la noche, cuando la contaminación lumínica se combina con la sonora, el resultado es desconcertante. Llegaremos a uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad, el Temple Street Night Market, mercado nocturno donde reina una gran animación entre los cientos de puestos instalados a lo largo de toda la calle, y en el que se venden artículos de todo tipo, desde ropa hasta relojes, bolsos, móviles, CDs, artesanía y cualquier cosa imaginable. Es conocido también por las falsificaciones de marcas extranjeras. No es raro ver a aficionados cantantes de ópera cantando para atraer la atención de los viandantes. De hecho la famosa cantante y actriz hongkonesa Anita Mui comenzó aquí. El nombre del mercado viene dado porque antiguamente este entramado de calles acogía muchos templos. Ahora está tomado en gran parte por los adivinos, que con pájaros de papel predicen el futuro a cambio de unos cuantos dólares. Se trata de un mercado más pensado para la gente local, y los precios vienen marcados en algunos artículos como precio final, por lo que suele ser algo más económico que otros. Aquí el regateo es posible, pero con mucho más tacto y menor descuento ya que los precios son más ajustados. A continuación, llegamos a la Avenue of Stars, al punto desde donde contemplaremos la Symphony of Lights, el momento mágico por excelencia, que el Libro Guinness de los Récords describió como “el espectáculo de luz y sonido  urbano más bello del mundo”. A las 20.00 horas, y durante 15 minutos, se iluminan 45 edificios de ambos  lados de la bahía al ritmo de una coreografía con luces de colores y rayos laser que se reflejan en las aguas de la bahía. El espectáculo comprende cinco fases con significados diferentes: Despertar (crecimiento de Hong Kong), energía (la fuerza de Hong Kong), herencia (su cultura y tradición), colaboración (la unión de las dos partes de la bahía en una sola) y celebración (el próspero futuro de la ciudad). Alojamiento en el hotel Regal Kowloon Hotel.

Lunes, 26 de marzo de 2018 – HONG KONG – MACAO – HONG KONG   

Desayuno buffet en el hotel. A primera hora tomaremos el barco que nos llevará, en aproximadamente una hora, a Macao, ciudad que se encuentra a 60 km de Hong Kong (para realizar esta excursión es necesario llevar el pasaporte). En tiempos remotos Macao fue una isla, pero gradualmente una lengua de arena formó un istmo y la convirtió en una península durante el s. XVII. A consecuencia de lo cual se construyeron las puertas de la ciudad para separar la península del continente. Con una población estimada de alrededor de 648.700 habitantes en una superficie de 28,2 km²,​ es la superficie más densamente poblada del planeta. El Territorio Autónomo de Macao está formado por una península principal y dos pequeñas islas, Taipa y Coloane, que se encuentran unidas con el continente y entre ellas por puentes. Taipa es la zona de la industria del juego con grandes casinos y hoteles que ya han superado en recaudación a la mismísima Las Vegas. Al sur de Taipa está Coloane, una isla originalmente independiente, pero unida hoy artificialmente a Taipa.

Nuestro primer punto será el Largo do Senado (Plaza del Senado) auténtico corazón simbólico de Macao, que se encuentra rodeado por un gran número de edificios señoriales de estilo colonial, como el Leal Senado, llamado así porque este noble recinto se negó a reconocer la soberanía española tras la anexión de Portugal por Felipe II. Actualmente ocupada por el  Gobierno municipal, está considerada la muestra más representativa de la arquitectura portuguesa tradicional de Macao. La inmaculada fachada blanca, resplandeciente, de la Santa Casa de la Misericordia, antiguo refugio de huérfanos y prostitutas, que data del s. XVI. La Oficina Central de Correos, bello edificio de estilo colonial portugués, que posee en el interior una gran colección de sellos postales. Mención aparte merece el empedrado del centro: hay que detenerse para admirar el maravilloso pavimento de mosaico moderno, en el que se dibujan olas blancas y negras y símbolos marinos, en homenaje a los navegantes portugueses y al pasado colonial del territorio. En la parte norte de la plaza, encontraremos la Iglesia de Santo Domingo, construida por los dominicos portugueses en el s. XVII, inspirándose en los cofrades españoles. Esta magnífica iglesia barroca muy bien restaurada, es un ejemplo majestuoso de la arquitectura jesuítica de la Contrarreforma. Toda su fachada, de una elegante armonía, es amarilla clara con estucado en blanco, que irradia un sentimiento difuso de austeridad estética, unida a un etéreo sentido espiritual. El interior, aparte de la típica arquitectura portuguesa del s. XVIII, posee influencias locales que la dan un encanto muy especial, empezando por la utilización de maderas tropicales. La iglesia ha dado lugar a múltiples anécdotas, como cuando Portugal se independizó de España en 1640, el sargento mayor de la ciudad se declaró en público que estaba a favor de la Corona Española, tras los cual fue apresado por la multitud y arrastrado  hasta la iglesia donde lo mataron a pedradas en plena misa. También, cuando en el s. XIX se propagó hasta aquí el sentimiento anticlerical portugués, las autoridades llegaron a transformar la iglesia en una cuadra para caballos de las tropas. A continuación, nos detendremos en la Casa de Lou Kau, construida en 1899 por este riquísimo comerciante chino que tenía más de 10 esposas; esta elegante mansión de estilo cantonés erigida en ladrillo gris, alberga 13 dependencias organizadas en torno a 4 patios interiores para recoger el agua de lluvia. Cuidadosamente restaurada y con gran refinamiento, constituye un bello vestigio del antiguo Macao, con un fascinante laberinto de espacios abiertos y medio cerrados, con vidrieras y motivos de aves del paraíso. Llegaremos hasta el lugar más emblemático de la ciudad, y lo que muchos consideran el mayor monumento de la cristiandad en Asia, las Ruinas de la Iglesia de São Paulo, de la que lo único que queda en pie es su fachada. Fue diseñada por un jesuita italiano y construida en 1602 por cristianos japoneses exiliados y artesanos chinos. En 1835 un incendio la arrasó por completo a excepción de la impresionante fachada coronada por la cruz de Jerusalén como si fuera un altar. Dividida en cuatro niveles horizontales y nueve secciones verticales llenas de símbolos, la parte triangular superior está dominada por la representación de la Santísima  Trinidad y de la Virgen. Alrededor de la imagen de Jesucristo se encuentran los objetos empleados en la Crucifixión. En la parte rectangular inferior figuran las imágenes de cuatro santos jesuitas, entre ellos san Francisco Javier. Al igual que otros monumentos de Macao, su aspecto europeo esconde una mezcla de influencias (china, japonesa e indochina) estéticas: las gárgolas son leones chinos como los que guardan la entrada de sus templos; la fachada contiene citas bíblicas en chino y crisantemos japoneses, conjuntamente con estatuas de bronce de misioneros santos. Detrás de la fachada está la cripta en la que descansan las reliquias de los mártires de las guerras de Japón y Vietnam. Muy cerca de las ruinas anteriores se encuentra el Fuerte São Paulo do Monte que históricamente se encargó de la defensa de la ciudad. Construida por los jesuitas entre 1617 y 1626 en la cima de una colina, los cuarteles y almacenes de esta fortaleza se diseñaron para que pudiera soportar largos asedios, y su gruesa muralla está rematada por viejos cañones  que solo se dispararon una vez: durante la fracasada invasión holandesa en 1622. Más tarde se utilizó como residencia del gobernador. Toda la muralla en torno a la cima del monte está muy bien restaurada, y desde la misma tendremos bellas vistas sobre la ciudad moderna. Nuestra próxima visita será el A-Ma Temple, legendario templo que existía ya antes  del nacimiento de la propia ciudad de Macao, y que representa el símbolo de la cultura china en la ciudad. Se cree que el templo fue construido por pescadores chinos en el siglo XV, para honrar y adorar a la diosa A-Má (también conocida como Tin Hau, “diosa del Mar”). De hecho, parece que el nombre de la ciudad deriva de la palabra cantonesa “A-Má-Gau”, que significa Bahía de A-Má. Según la leyenda se apareció en el s. X a Lin Mo, una muchacha muy piadosa nacida en el seno de una familia de pescadores de Fijian. Gracias a sus poderes mágicos, salvó a su padre y a su hermano de un naufragio y estos para “recompensarla” la prometieron a un anciano. La muchacha se suicidó. Desde entonces, se ha aparecido a numerosos marineros en alta mar y varios decretos imperiales reconocieron su existencia y entronizaron su culto. Se trata de un templo muy venerado al que acuden los devotos a que le adivinen el porvenir o a pedir éxito en sus negocios. A la entrada hay una piedra orientada hacia el mar, sobre la que se representa el junco chino que transportó a la divinidad en medio de los tifones. El interior está formado por varios pabellones de distintas épocas, dedicados cada uno de ellos a una deidad china, algo que hace que el templo sea un ejemplo único de las distintas influencias de la cultura china, a través del taoísmo, confucianismo, budismo y de las diversas creencias populares. Cada pabellón está dispuesto en armonía con el entorno natural y contribuye a la belleza del conjunto. Muy cerca de su puerta principal, custodiada por un par de leones de piedra, se encuentra el Arco Memorial que conduce a los creyentes al Pabellón de las Oraciones, construido en granito en el año 1605 y restaurado en el año 1828, con tejado de color verde, aleros con puntas levantadas y ventanas con barrotes; está dedicado a la diosa de los navegantes, Tian Hou. El Salón de la Benevolencia, el más pequeño, de techo verde similar al anterior, construido en 1488, se cree que pertenece a la estructura original del templo. Además de granito se utilizó ladrillo en su construcción; el Pabellón de Guanyin construido en ladrillo, del que se desconoce la fecha de construcción; el Pabellón Budista Zhengjiao Chanlin, también restaurado en el año 1828, es más grande y refinado en cuanto a los detalles arquitectónicos, con una estructura de cuatro pilares, así como un espacio de retiro. La fachada está decorada con una puerta en forma de luna, con esculturas de diversos colores. El Pabellón del Pórtico fue construido en granito, de unos cuatro metros y medio de altura; en su decoración destaca la representación de animales en cerámica en los aleros del tejado. Almuerzo en buffet en la Torre de Macao. Con sus 338 m de altura en su punto más alto, la Torre de Macao, ocupa el puesto decimoquinto del ranking de torres más altas del mundo. Fue inaugurada el 19 de diciembre de 2001. Nuestro restaurante giratorio está en el piso 60, a 200 m de altura, desde donde disfrutaremos de unas vistas panorámicas de toda la península, la zona de Cotai y el río Perla; incluso, en los días despejados se llegan a divisar las islas de Hong Kong. Como curiosidad, diremos que la empresa A.J. Hackett, dedicada a deportes de riesgo, organiza diversas actividades en la torre, como explorar el exterior de la fachada con arneses y cuerdas, saltos al vacío con cuerda elástica (puenting) y arriesgados paseos por la fachada de la torre a una altura de 233 m. Todo ello previo pago de la entrada correspondiente, que no está incluida y que no es barata. Además, si en el último momento os echáis para atrás, no os devuelven la pasta. Estáis avisados. A continuación, cruzaremos a la isla de Taipa, que se encuentra unida al continente por tres puentes. Lo que en su época fue un remanso de paz, en la actualidad es una ciudad moderna que se ha desarrollado entre una colina verde de 114 m de altura, un aeropuerto internacional y el mar. Al sur se extiende la zona de Cotai, sector de 4 km2 dedicado a los megacasinos, los juegos, espectáculos y hoteles de lujo. Hace algún tiempo el paisaje de la zona estaba formado por terrenos baldíos, huertos, chozas y cabañas. A partir del inicio del nuevo milenio Cotai ha cambiado completamente su aspecto, convirtiéndose en una zona donde el dinero y las atracciones son los reyes. Posteriormente dispondremos de tiempo libre. Uno de los lugares más visitados en los últimos tiempos es el Casino The Venetian, que el que lo desee puede visitar a su aire (la entrada es gratuita). Si hay un casino en Macao que merece ser visitado es este. Absolutamente deslumbrante, dentro de su desmesura. Actualmente es el segundo más grande del mundo, después de The Palazzo de Las Vegas. Este increíble complejo, inaugurado el 28 de agosto 2007, posee más de 3.000 habitaciones de lujo, un casino inaudito, un montón de restaurantes, un centenar de tiendas. Proyecto auténticamente faraónico (costó 2.800 millones de dólares), reconstruye Venecia con la plaza de San Marcos en el exterior, un gran Canal recorrido por góndolas, el palacio de los Dogos, el puente de los Suspiros, etc. No debemos perdernos la suntuosa galería en trampantojo que conduce desde la recepción al casino. El fabuloso Grand Canal Shoppes, con sus callejuelas reconstruidas hasta en los menores detalles, nos llevará a imaginar que nos encontramos en la Venecia original; y es que hasta los materiales han sido importados de Italia. Los gondoleros, ataviados con sus habituales camisetas de rayas, conducen las embarcaciones por los canales mientras el lugar resuena al son de “O sole mío”. Hemos de avisar que suele estar abarrotado de chinos, y que resulta casi imposible poder conseguir una góndola (que no son baratas) para recorrer los canales artificiales. A la hora determinada, nos dirigimos al puerto, donde tomaremos la embarcación que nos llevará de regreso a Hong Kong. Alojamiento en el hotel Regal Kowloon Hotel.

Martes, 27 de marzo de 2018 – HONG KONG  

Desayuno buffet en el hotel. Hoy el día lo dividiremos en dos partes. Por la mañana visitaremos la isla de Hong Kong, y posteriormente nos acercaremos a la isla de Lantau, la mayor de todas las que forman parte de esta Región Administrativa Especial de China. La isla de Hong Kong es la más importante desde el punto de vista financiero. Podemos dividirla en dos partes muy diferentes, la cara norte (Distrito Central), donde se asienta la City  que concentra la mayor parte de las empresas de esta región administrativa, y la zona sur que se encuentra sumida en la calma que aporta la combinación de mar y montañas. Los llamativos edificios de los bancos y de las empresas locales se ciernen sobre las siempre concurridas calles del epicentro financiero y administrativo de HK. Los edificios coloniales desaparecieron hace tiempo. Nuestro autobús nos llevará hasta el Victoria Peak, que con sus 552 m de altura es el punto más alto de la isla y la zona más exclusiva. Desde la época colonial este lugar ha sido la mejor zona para vivir en HK. Gobernantes y ricos comerciantes construyeron aquí casas a mediados del s.XIX para refugiarse del calor y la humedad estivales, y es que la fresca brisa marina, los paseos bajo los árboles y las espectaculares vistas de la ciudad, el puerto y las islas, lo hacen un lugar ideal para vivir. Llegaremos a la cumbre, donde se ha construido la Peak Tower, un mega-centro comercial con una forma muy peculiar que  recuerda a la de un tazón gigantesco. Pasearemos por el pico para encontrar los mejores ángulos para fotografiar el bello panorama,  y podremos reconocer las calles por las que hemos paseado estos días. Especialmente bella es  la imagen de la bahía, por la que discurren infinidad de barcos, desde enormes cargueros hasta los tradicionales sampanes, en una estampa que nos trasladará al Hong Kong colonial. Como curiosidad, diremos que las escenas iniciales y finales de la película Cita en Hong Kong de 1955, con Clark Gable como protagonista, se rodaron en el Peak Tram. En la misma zona se encuentra el exótico Ma Mon Temple, construido en 1847 por mercaderes chinos y dedicado a Man, el dios de la Literatura y a Mo, el de las artes marciales y la Guerra (este último es objeto de un culto especial por parte del hampa local y, curiosamente también por los policías, por su “eficacia”). Se cree que ambos eran hombres de carne y hueso que vivieron en el s. III. Sus imágenes se hallan en la parte posterior de la cámara principal. La puerta se encuentra salvaguardada por las estatuas de los míticos ocho inmortales. En su interior, decorados en rojos y dorados, cuelgan del techo gigantescas y humeantes espirales de incienso, y en unas enormes urnas de latón las llamas devoran ofrendas de papel a los muertos, entre ellas los famosos “hell bank notes” o billetes del infierno. Son imitación de los billetes de banco y que su única finalidad es ofrecerlas como ofrendas quemadas al difunto. Este templo taoísta, el más importante de HK, fue el centro de la vida civil de la isla en el s. XIX, cuando las tensiones entre lugareños y colonos era muy alta, y sirvió de juzgado y de centro comunitario para la población china. Muchos chinos habían ido a HK en busca de trabajo. Los británicos, por temor a que se mezclaran con los europeos impusieron una política segregacionista: los chinos al oeste y los europeos al este, con Aberdeen St como frontera. Las condiciones en el barrio chino eran penosas, y se vio asolado por una epidemia de peste que se cobró 20.000 vidas. A continuación, nos desplazamos hasta el sur de la isla, y en concreto a la Bahía Repulse, bellísima playa de 4 km, llamada así en honor a un barco de guerra británico, el HMS Repulse, que consiguió acabar con los piratas que saqueaban la isla a mediados del s. XIX. Esta franja de arenas doradas y suaves en forma de media luna que contrasta con las aguas azules que llegan hasta casi la orilla, constituye la playa más bonita de HK. El Lift Guard Club, construido según el estilo chino tradicional, con un techo decorado con dragones, cuenta  con dos imponentes estatuas de Kwun Yam y Tin Hau, diosas protectoras de los pescadores. No muy lejos se encuentra la Aberdeen Harbour, ciudad independiente que recibió su  nombre en 1845 en honor al ministro de las Colonias británico, el conde de Aberdeen, y su puerto albergó el primer astillero de HK en la década de 1860. La bahía es un contraste entre la modernidad y la antigua tradición china. Se encuentra cercada por gigantescas torres de apartamentos y rascacielos comerciales, mientras en el puerto, los tradicionales juncos de madera sirven de hogar a los pescadores y sus familias; no en vano, mucho antes de la llegada de los británicos, este ha sido siempre un pueblo de pescadores. La segunda parte del día la dedicaremos a la isla de Lantau (*), la más grande de toda la antigua colonia (dobla la superficie de la isla de HK) y también la más accidentada, pero  muchísimo menos poblada (50.000 habitantes). Aunque en los últimos tiempos ha experimentado un notable crecimiento, el sur se conserva bastante salvaje. Cruzaremos el gigantesco Puente Tsing Ma, que tiene una longitud total de 2.200 metros (el tramo principal es de 1377 metros), y dos pilares de 206 m. Su anchura es de 41 m. Se trata del séptimo puente colgante más largo del mundo, que fue inaugurado el 27 de abril de 1997. Posee dos  plataformas, una para el tráfico rodado y otra para el ferrocarril, lo que le convierte en el más largo del mundo de este tipo. En la plataforma superior hay 6 carriles para automóviles y en la  inferior dos vías ferroviarias, así como dos carriles más para vehículos que se utilizan cuando el viento es fuerte. El puente une las islas del Tsing Yi al norte y Ma Wan al oeste atravesando el Canal de Ma Wan. Esta plataforma es parte del enlace de Lantau, que une Hong Kong con Chek Lap Kok, donde está situado el Aeropuerto internacional de Hong Kong. El gálibo para el tráfico marítimo es de 62 metros. Llegaremos a la estación donde tomaremos el teleférico de Ngong Ping, en el que a lo largo de un recorrido de 6 km, y durante media hora, disfrutaremos de unas vistas auténticamente privilegiadas: tras cruzar la bahía de Tung Chung, la cabina gira 60° y se adentra en la tranquilidad del norte de Lantau. Nos pondremos cómodos para admirar el panorama que se muestra ante nosotros: el enorme mar de China Meridional y de las laderas exuberantes y verdes del Parque Nacional del Norte de Lantau que se extienden más abajo; también divisaremos el Aeropuerto Internacional de Hong Kong y el buda de Tian Tan, que más tarde veremos de cerca. Almuerzo en restaurante vegetariano.

Llegaremos al Monasterio de Po Lin (Loto Precioso), en lo alto de un monte en la meseta de Ngong Ping. Conocido como “el Reino Budista del Sur”, es uno de los monasterios budistas mejor conservados de Hong Kong, y el más importante. Utilizado como lugar de retiro espiritual, fue fundado en 1906 por tres monjes de la provincia de Jiangsu con solo un santuario dedicado a Buda, época en la que el monasterio fue inicialmente llamado “la choza grande” (The Big Hut). En 1925 cambió su nombre por el actual y muchos monjes se establecieron en él. Desde 1930 el monasterio se ha ido ampliando con salas y templos adicionales. Pero lo que hasta el momento era un lugar de culto remoto y oculto tras el exuberante paisaje montañoso, en 1993 cambió su suerte cuando se erigió la extraordinaria estatua de Buda que visitaremos posteriormente. Es un templo curioso por la mezcla de elemento arquitectónicos y religiosos de diversas procedencias (budismo chino e indio sobretodo), pero quizás da una cierta sensación de artificialidad. Visitaremos sus majestuosos jardines y el recargadísimo templo principal, así como sus principales edificios como, el Gran Salón del Tesoro y la Sala de Ti-tsang Bodhisattva, el majestuoso Salón de los Reyes Celestiales y el Mahavira Hall, que alberga tres estatuas de bronce que representan el Buda del  pasado, presente y futuro. Todo ello adornado con una colorida iconografía budista. Dentro del monasterio, un intenso olor a incienso llena todos los rincones. Hogar de numerosos monjes devotos, en el monasterio se celebran innumerables y coloridas manifestaciones de iconografía budista y su agradable jardín está repleto de cantos de aves y perfumes florales.

Ubicado frente al monasterio, se encuentra el Gran Buda Tian Tan, una estatua de bronce sentada en la posición del loto, al final de un tramo de 268 escalones que tendremos que subir. Con 26 m de altura (34 si incluimos el trono) y 250 toneladas de peso, es la estatua de Buda más grande del mundo al aire libre. Fue diseñada por la Oficina China de Ciencia y Tecnología Aeroespacial, que quiso realizar una fusión de arte religiosa y tecnología de vanguardia. Después de 12 años de trabajo se presentó en diciembre de 1993 en medio de ceremonias profundamente religiosas. Se tomó como modelo la estructura de la sala de oración por las buenas cosechas en el Templo del Cielo en Pekín y simboliza la unión del hombre con la naturaleza. Instalado serenamente sobre un altar de tres pisos en Ngong Ping, en medio de un espectacular paisaje montañoso, se encuentra esta figura donde los ojos, los labios, la inclinación de la cabeza e incluso la mano derecha (elevada para dar una bendición) se combinan para darle un profundo carácter y dignidad. En el altar hay una gran campana tallada con inscripciones y figuras budistas, que suena una vez cada siete minutos, controlada por ordenador. Esto es, 108 veces al día. La leyenda dice que los poderes de la campana pueden curar 108 tipos de males.

A pocos pasos del Gran Buda, se encuentra el Sendero de la Sabiduría, serie de 38 estelas de madera con versos del milenario Sutra del Corazón, una de las oraciones religiosas orientales más importantes, venerada tanto por los confucianos, como por los budistas y taoístas. Las estelas representan la versión china de la oración, basada en la caligrafía del célebre Profesor Jao Tsung-I, dispuestas en un patrón ∞, que representa el infinito. Una de las estelas se deja en blanco para sugerir el concepto de vacío, un tema clave en la oración. Terminada la visita, tomaremos nuevamente el teleférico Ngong Ping 360 para regresar a la estación, y posteriormente traslado a Kowloon. Alojamiento en el hotel Regal Kowloon Hotel.

Miércoles, 28 de marzo de 2018 – HONG KONG – AUCKLAND

Desayuno buffet en el hotel. Mañana libre. Hoy os dejamos a vuestro aire para que disfrutéis libremente del tiempo que os queda en esta singular metrópoli. Nuestra sugerencia es que os acerquéis al Museo de Historia de Hong Kong, que se encuentra a menos de 10 minutos de nuestro hotel, y que además hoy miércoles, la entrada (si no ha cambiado desde la redacción de este programa), es gratuita. Creado en 1957, es una buena forma de profundizar en el conocimiento de la ciudad. Os detallamos una pequeña descripción del mismo por si decidís visitarlo por vuestra cuenta. Con un área de 7.000 metros cuadrados, el Hong Kong Museum of History muestra la historia de Hong Kong de un modo didáctico y entretenido, describiendo el entorno natural, la cultura popular y su desarrollo histórico a lo largo de 400 millones de años.

Si después queréis ir de compras (o al acabar las visitas cualquieras de los días anteriores), os recomendamos el barrio de Mong Kok, situado también en Kowloon. Es el barrio comercial y residencial más congestionado de Hong Kong y una de las áreas más densamente pobladas del mundo. Sus antiguas calles con carteles de luces de neón, sus tiendas y el ir y venir de los ciudadanos la convierten en una zona muy especial y cargada de encanto. Es una de las zonas más animadas de la ciudad y tanto de día como de noche se encuentra repleta de gente, por lo que resulta ideal para pasear, cenar, o ir de compras. Sus tiendas se encuentran agrupadas en función de los productos que ofrecen. Es muy interesante el Ladies Market, un mercado callejero situado en la calle Tung Choi, también conocida como Women’s Street debido a que los productos del mercado están más enfocados a una clientela femenina. El mayor atractivo del mercado es la ropa, especialmente las imitaciones de importantes marcas, y los cosméticos, aunque es posible encontrar otros artículos como relojes, antigüedades, souvenirs, peluches y muchos otros objetos. Como en el resto de mercados de Hong Kong, la visita incluye ciertas dosis de regateo. El horario es de 10:00 a 23:00 horas y está abierto todos los días.

Otra opción interesante sería cruzar a la isla de Hong Kong en uno de los románticos “The Star Ferry” (el coste es de 1 euro), transbordadores de los años sesenta  que recorren lentamente las aguas entre la península y la isla de HK, disfrutando de unas vistas sensacionales; luego pasear por el Soho, el barrio más chic y cosmopolita de Hong Kong y subir por las The Central–Mid-levels escalators, la escalera mecánica más larga del mundo (cubren más de 800 metros de distancia y suben más de 135 de desnivel en sus 20 minutos). A la hora indicada, partimos hacia el aeropuerto. Trámites de embarque y salida a las 21.05 hrs. del vuelo CX197G de la compañía CATHAY PACIFIC CX197G con dirección a Auckland. Noche a bordo.

Jueves, 29 de marzo de 2018 – Llegada a AUCKLAND

Desayuno buffet en el hotel. Llegada al aeropuerto de Auckland a las 12.40 hrs. Gestión y trámites de entrada. A la llegada nos recogerá personal de nuestro receptivo. Traslado al hotel.

Situada entre el golfo de Hauraki y el océano Pacífico al este, la cordillera Hunua al sureste, el puerto de Manukau al suroeste y la cordillera Waitakere y menores cordilleras al oeste y noroeste, la ciudad de Auckland (en maorí: Ta-maki Makau Rau), es la mayor del país, así como su capital económica y cuenta actualmente con más de 1,2 millones de habitantes, lo que supone la cuarta parte de toda la población de Nueva Zelanda. Considerada una de las mejores ciudades del mundo en calidad de vida y habitabilidad, se trata de una ciudad cosmopolita, con una atractiva vida nocturna. Ciudad de volcanes donde los ríos de lava marcan las vías principales y los numerosos conos forman islas verdes entre un mar de barrios, Auckland es una de las pocas ciudades del mundo que dispone de dos puertos en dos cuerpos de agua distintos. Los maoríes se asentaron en la zona alrededor de 1350. Debido a su situación central, su buen puerto y su fértil terreno, fue elegida como capital de Nueva Zelanda sustituyendo a Russell, tras la firma del Tratado de Waitangi en 1840. En 1865 la capital se trasladó a Wellington. Aunque en un principio no fue un asentamiento próspero, el descubrimiento de oro en la región de Coromandel, y el incremento de la producción agrícola a finales del s. XIX, ayudaron a su desarrollo hasta convertirla en la más grande y próspera del país. En 2010, los municipios y los distritos urbanos de la región se unieron para formar la gran urbe, y ya en 2011, acogió el Campeonato Mundial de Rugbi. Auckland atrae a sus vecinos del Pacífico y posee la mayor población de origen polinesio del mundo. La mezcla de habitantes europeos, maoríes, polinesios y asiáticos da a la ciudad un marcado ambiente cosmopolita. Almuerzo en restaurante. Después de un tiempo para aseo, y descanso, saldremos todos a pasear relajadamente por el barrio de Parnell, una de las zonas más antiguas de la ciudad, que data de los primeros días del asentamiento europeo en la zona y donde se encuentran varios edificios históricos por los que pasaremos. Se caracteriza por su mezcla de calles arboladas con grandes fincas; zonas industriales reurbanizadas con casas de pueblo eduardianas y villas de la bahía de los años 20. Visitaremos el Parnell Rose Gardens (también conocido como el Parque Dove Myer Robinson) parque geométrico creado en 1913 y que en los años 70 se renombró en honor de Sir Dove Myer Robinson el alcalde más popular y longevo de la ciudad. Los jardines contienen más de 5000 rosas que crean un resplandor de color durante todo el verano y el otoño. También posee notables árboles autóctonos, así como el manuka (árbol pequeño nativo de Nueva Zelanda y el sudeste de Australia) más viejo del país y el pohutukawa (es un árbol perennifolio  que produce una conjunto de flores brillantes). Alojamiento en el Quality Hotel Parnell.

 

Viernes, 30 de marzo de 2018 – AUCKLAND

Desayuno continental en el hotel. A primera hora nos ponemos en marcha para disfrutar de este apretado día de visitas de Auckland. Comenzamos nuestra visita de la ciudad, hasta llegar a la Aotea Square, que alberga un mercado y es sede de festivales al aire libre. Su entrada de madera, waharoa, fue obra del artista maorí Selwyn Muru. En el otro extremo de la plaza se encuentra el Auckland Town Hall, ayuntamiento en forma de cuña de  estilo eduardiano, que fue construido en 1911, y que constituye el edificio histórico más importante de la ciudad. Llegaremos hasta el enorme complejo de la Skycity, de la que forma parte la Sky Tower, magnífico centro de radiodifusión y telecomunicación, que con sus 328 metros de altura, ha conseguido sobrepasar a la AMP Tower de Sydney como la torre más alta del hemisferio sur. Subiremos en su ascensor con el suelo de cristal hasta los elevados miradores desde donde tendremos unas impresionantes vistas de 80 kilómetros en todas direcciones. El centro de Auckland fue construido alrededor de varios volcanes extinguidos, muchos de los cuales son parques en la actualidad. El más antiguo es el Parque Domain.  Pasearemos por su hermoso jardín de helechos, especie dominante en el paisaje neozelandés y en el que se exhiben más de 100 variedades diferentes; una casa tropical y el estanque donde se encuentran tres esculturas realizadas en bronce: la figura central, un hombre representa a Auckland, y las dos mujeres la libertad y la fertilidad de la tierra. En los extremos del parque se puede ver una serie de anillos de toba formados por la actividad volcánica hace años. Dentro del parque se encuentra el Auckland War Memorial Museum, grandioso templo neoclásico, construido en hormigón reforzado y con la fachada cubierta por piedra de Portland, con detalles en bronce y coronado con una impresionante cúpula de cobre y cristal. Construido en 1929 para conmemorar el fin de la I Guerra Mundial, evoca los templos griegos que muchos soldados vieron desde las cubiertas de los barcos de guerra cuando servían en el Mediterráneo. Es interesante prestar atención al vestíbulo del museo, que se levanta sobre columnas clásicas que rememoran las del Partenón; la luz se filtra por el techo del cristal iluminando la estancia. Visitaremos las salas más interesantes del museo, sin duda, el más importante de Nueva Zelanda. Aquí se exhiben colecciones enfocadas a la historia natural, y militar tanto del país como del entorno geográfico en el que se encuentra. La colección se distribuye en tres plantas: en la planta baja, dedicada a los pobladores de Nueva Zelanda, tanto maoríes como europeos y de otros lugares del Pacífico. Una galería nos muestra una colección de utensilios maoríes, como una waka, (canoa) de 25 m y un templo tradicional tallado. La primera planta ofrece información sobre la tierra y su historia natural, con una interesante recreación de un campo volcánico de Auckland, con simulacro de erupción incluido. También muestra esqueletos de animales ya extinguidos como dinosaurios y moas, encontrados en cuevas del país. La segunda planta se enfoca a la participación del país en las guerras y en cómo han forjado la identidad nacional.

Llegaremos al barrio marítimo, con la Westhaven Marina, uno de los mayores puertos deportivos del hemisferio sur (puede albergar casi 2.000 barcos), que refleja la pasión de los habitantes por la navegación; la zona de Viaduct Harbour, renovada para la celebración de la Copa América, con amarres para 150 lujosos yates, con numerosos y elegantes restaurantes; el barrio de Wynyard, una de las zonas favoritas de paseo de la ciudad, con un centro de congresos. Cruzamos el Auckland Harbour Bridge, que une dos grandes zonas de la ciudad, fue construido en 1959 y 10 años después se añadió el puente de acero de 43 m de altura, y desde el que tendremos unas inmejorables vistas. Almuerzo en restaurante a la orilla de la playa de Cheltenham.

Estamos en Devenport, histórico barrio lleno de encanto y carácter. Sus calles están rodeadas de villas coloniales de madera construidas a fines del siglo XIX y principios del XX. A continuación, marchamos hacia el Oeste de Auckland, donde el paisaje cambia drásticamente: playas vírgenes de arena negra, campos cubiertos de maleza y greñudos vecinos de extrarradio ataviados con camisetas negras. Llegaremos al Parque Regional de Muriwai, ya en el mar de Tasmania, playa de arena  negra y fuerte oleaje, que posee una colonia de alcatraces del Takapu Refuge, que se extiende por el cabo sur y sus distantes riscos. Desde las plataformas de observación veremos a estas fascinantes aves marinas. Cada agosto, cientos de ejemplares adultos regresan a este enclave para reencontrarse con sus parejas. El resultado de tanto frotamiento de cuello, picoteos y tocamientos es un único polluelo por  temporada. Unas 1200 parejas de alcatraces anidan allí desde agosto hasta marzo cada año. Los nidos están a solo centímetros de distancia. Sería una pesadilla para los controladores de tráfico aéreo, pero de alguna manera las aves lo tienen bajo control. Aquellos que llegan a tierra deben esquivar los picos elevados de sus vecinos, por lo que equivocarse puede ser doloroso. Estas aves de dos kilogramos y medio tienen una envergadura de dos metros, y su dominio de las corrientes de aire ascendentes de la costa es impresionante. Cada pareja pone un huevo, y los padres toman turnos en el nido. Los pollitos nacen desnudos, pero dentro de una semana están cubiertos con una pelusilla suave. A medida que crecen, aparecen las plumas juveniles y comienzan a ejercitar sus alas como preparación para su oportunidad única de saltar desde el acantilado. Una vez que aprenden a volar, los jóvenes alcatraces dejan la colonia y cruzan el mar de Tasmania hacia Australia. Unos años más tarde, las aves sobrevivientes regresan para obtener un sitio donde anidar en la colonia. Llegaremos hasta un magnífico sotobosque autóctono y desde su mirador disfrutaremos de unas impresionantes vistas de los 60 km de playa de arena negra entre las olas estruendosas y los médanos. Alojamiento en el Quality Hotel Parnell.

 

Sábado, 31 de marzo de 2018 – AUCKLAND – Comarca de Hobbiton – ROTORUA

Desayuno continental en el hotel. Salimos a primera hora hacia la provincia vecina e Waikato, importante región agrícola gracias a su fértil tierra volcánica. Realizaremos una parada en Matamata, uno de esos  pueblecitos perdidos que no conocía nadie, hasta que la  trilogía de Peter Jackson “El Señor de los Anillos”, los colocó en el mapa. Llegaremos hasta el Hobbiton Movie Set, que desde el estreno de la citada trilogía se ha convertido en uno de los lugares que todos los fans de J.R.R. Tolkien desean visitar para experimentar la sensación de pisar la Tierra Media y conocer a los hobbits. El bucólico lugar ha conservado la magia de los films, y tendremos la sensación de que de un momento a otro un hobbit aparecerá por alguna de las puertas, o que nos tropezaremos con Bilbo, Frodo Bolsón, el fiel Sam Gamyi o los traviesos Merry Brandigamo y Pippin Tuk. Seremos Hobbits por un día, perdidos en un entorno verde. Disfrutaremos de una visita guida de aproximadamente 2 horas, que discurrirá entre agujeros de hobbit, con sus buzones perfectos, sus huertos rebosantes de hortalizas, sus jardineras con flores y la ropa  tendida. Hay incluso hogazas de  pan tostándose al sol, jarras de miel y unas calabazas casi perfectas. Uno de los momentos cumbre del tour será la explanada  con el gran árbol donde Bilbo celebró su fiesta de cumpleaños, con la carpa y toda la decoración. Es como si el Bolsón más célebre fuera a aparecer (o desaparecer) de un momento a otro. La visita a Hobbiton continúa con una breve visita a la casa de Sam Gamyi, para finalizar pasando junto al mítico molino de agua, cruzando el puente de piedra de dos arcos por el que pasa Gandalf con su carreta y llegaremos hasta la posada del Dragón Verde, donde disfrutaremos de una cerveza artesana tolkienesca.

Después de este momento de fantasía, nos trasladaremos a la granja de Longlands para almuerzo. Se trata de una acogedora granja de vacas de leche, típica de la zona. La casa está rodeada de un precioso jardín.

A continuación, marchamos en dirección a Rotorua, uno de los momentos más interesantes de nuestro periplo. Rotorua se encuentra en el corazón de la Isla Norte, y posee una población de algo más de 55.000 habitantes, la décima mayor del país. Ciudad de fuerte influencia de la cultura maorí, es conocida por su actividad geotermal, y conforme nos vayamos acercando nos llegará el aire cargado de sulfuro de la zona, hogar de géiseres intermitentes, aguas termales humeantes y piscinas de lodo en ebullición. La zona fue ocupada por primera vez en el s. XIV, cuando la canoa Te Arawa (nombre también que se dio al primer asentamiento), capitaneada por Tamatekapua, arribó a Maketu en la céntrica bahía de Plenty, procedentes de Hawaiki (la mítica isla donde los polinesios sitúan su origen). Estas tribus se extendieron y dividieron el territorio entrando en conflicto constante, hasta que Te Arawa aunó fuerzas con el Gobierno contra sus enemigos de Waikato y llegó la paz a principios de 1870.

Llegamos a la zona termal de Te Whakarewarewa, donde se encuentra  ubicada Te Puia, centro cultural maorí y fuente de energías poderosas y de arrebatadora belleza natural.

Se trata de una réplica del pueblo maorí con su escuela y su “marae” (lugar sagrado con fines religiosos) decorado con tallas de madera, y galería de arte tradicional y artesanía local. El pueblo está situado en una zona de gran actividad geotérmica. A la llegada, asistiremos a una ceremonia tradicional de bienvenida.

Descubriremos el trabajo artesanal que se realiza con sus métodos tradicionales y  tendremos oportunidad de conocer de cerca la cultura y la tierra maorí. También llegaremos al vivero a oscuras de kiwis, los pequeños pájaros emblemas de Nueva Zelanda. Se trata de pequeñas aves no voladoras del tamaño aproximado de una gallina. Antes de la llegada del hombre a NZ los únicos mamíferos que había eran murciélagos, y los nichos ecológicos que en otros lugares eran ocupados por animales  como caballos, lobos y ratones, en Nueva Zelanda fue ocupado por aves (y en menor proporción por ciertas especies de reptiles). Los kiwis son criaturas tímidas y nocturnas con un sentido del olfato muy desarrollado y para alimentarse incrustan el pico en el suelo en busca de lombrices, insectos y otros invertebrados. También comen cocos y pequeños cangrejos de río, anfibios y anguilas. Los machos se encargan de empollar los huevos que pueden llegar a medir 140 mm de largo x 90 mm de diámetro), efectuándose la puesta durante diez semanas en nidos subterráneos semejantes a madrigueras. El kiwi se ha convertido en el símbolo mejor conocido del país, figurando en muchos escudos e insignias de ciudades, clubs deportivos u organizaciones. También asistiremos  a un espectáculo de danzas y canciones tradicionales, donde nos deleitarán con la famosa “haka”, la danza de guerra maorí antigua que se usaba tradicionalmente en el campo de batalla y cuando los grupos se reunían en paz. El “haka” es una demostración feroz del orgullo, la fuerza y la unidad de una tribu. Algunas de las acciones del haka son dar golpes violentos  con los pies, sacar la lengua de manera protuberante y dar palmadas rítmicas en el cuerpo para acompañar un canto fuerte. Las palabras del haka suelen describir poéticamente los ancestros y los sucesos de la historia de la tribu. Hoy en día, se sigue usando el haka durante las ceremonias y celebraciones maoríes para honrar a los invitados y mostrar la importancia de la ocasión. También se usan para desafiar a los oponentes en el deporte (los All Blacks en el caso del rugby).

Disfrutaremos de una exótica cena maorí, donde saborearemos su comida Hangi tradicional, que se elabora en un horno subterráneo a base de diferentes tipos de carne, verduras y patatas. Después daremos un paseo nocturno a través del valle donde observaremos sus aguas termales, sulfurosas piscinas en ebullición, geiseres, terrazas de sílice y piscinas de lodo burbujeante; caminaremos por el lugar, que posee más de 500 fuentes termales, destacando el géiser Pohutu, que escupe agua caliente a 30 m de altura. Se sabe cuando está a punto de estallar porque el géiser adyacente “las plumas del príncipe de Gales” comienza un poco antes. Finalmente, para completar esta mágica noche, nos sentaremos  sobre rocas calentadas por el valor de agua, donde nos contarán historias bajo las estrellas mientras nos tomamos un exquisito chocolate. Alojamiento en el Rydges Hotel.

Domingo, 1 de abril de 2018 – ROTORUA – AUCKLAND – WELLINGTON (vuelo)

Desayuno buffet en el hotel. La zona volcánica de Taupo, que incluye las maravillas geotérmicas de Rotorua, se extiende desde White Island, en el noroeste de la isla Norte, hasta el monte Ruapehu, en el centro. Aquí, donde empieza el llamado “cinturón de fuego”, el choque entre la placa continental pacífica y la indoaustraliana, ha dado lugar a la formación de una de las zonas volcánicas más activas del mundo. Bajo la zona de Taupo, grandes placas de corteza son empujadas bajo el manto terrestre, donde se mezclan para formar el magma. Al pasar unos cientos de años, el magma vuelve a subir a la superficie dando lugar a fenómenos como la erupción del lago Taupo en el año 186 d.C., cuando la piedra pómez fue expulsada a 50 km de distancia. Más recientemente, en la mañana del 10 de Junio de 1886, la tierra comenzó a temblar, las tormentas de rayos brillantes llenaron el cielo; las explosiones comenzaron a adueñarse del aire haciéndose cada vez más ruidosas y fuertes. En esta fatal mañana el centro de la isla del norte de Nueva Zelanda fue sacudido durante 3 horas por una serie de violentos terremotos que culminaron con la catastrófica erupción del monte Tarawera partiéndolo en dos, destruyendo los alrededores y enterrando cuatro pueblos bajo 20 metros de tierra. Murieron más de ciento veinte personas. La erupción expulsó piedras al rojo vivo y lava solidificada a distancias de 14 km y se abrió una grieta de 17 kilómetros.

Llegamos a Wai-O-tapu (“Agua Sagrada”), la zona geotermal más colorida y diversa de toda Nueva Zelanda, que concentra espectaculares accidentes geotermales que iremos viendo tranquilamente. El paraje es único. La actividad volcánica ha modelado esta área durante miles de años, convirtiéndola en un lugar grandioso, digno de cualquier película de ciencia ficción. Los distintos colores se deben a la mezcla de diferentes elementos químicos que van dando diferentes tonalidades, como el azufre (amarillo), óxido de hierro (rojo), antimonio (naranja), carbón (negro), sílice (blanco), magnesio (morado) o arsénico (verde). La primera visita será la del geiser Lady Knox, llamado así en 1904 en honor a Lady Constance Knox, la segunda hija del gobernador de Nueva Zelanda, el general lord Ranfurly Uchter Knox. Este géiser expulsa agua y vapor todos los días a las 10.15, durante una hora. Tras la charla del empleado de turno, él mismo vertirá una composición química secreta para hacer despertar a la pobre Lady y enfurecerla … escupiendo babas y vapor hasta una altura de mas de 20 metros. Aunque la maniobra no es muy “espontánea”, es la forma de ver al géiser en acción de forma segura. Los cráteres se encuentran repartidos por el camino, de diferentes colores y tamaños la mayoría de los cuales se han formado en los últimos 900 años, llegando a alcanzar los 20 metros de diámetro y 12 de profundidad y muchos de ellos contienen manantiales de agua hirviendo. Visitaremos los más interesantes como “la casa del diablo”, cráter colapsado con altas concentraciones de azufre que forman cristales amarillos; también el cráter “del arco iris” que posee diferentes tonalidades que van del amarillo al rojo o “el baño del diablo”, de color verde radioactivo, por su gran contenido en arsénico (cuidado de no tropezar y caer de cabeza). Aunque sus piscinas no invitan al baño, sí son muy espectaculares, especialmente la Champagne Pool (piscina de Champán), quizás de lo más espectacular del parque, es la  mayor de todo el recinto, con 65 m de diámetro y 62 m de profundidad. En el agua se encuentran en mayor o menor medida: oro, plata, mercurio, azufre, arsénico, talio, antimonio o estibina, entre otros. El agua está a una temperatura ideal de 74 grados (ideal para cocer huevos dentro…); también la Paleta del artista, cráter inundado de agua caliente y fría, con estanques de burbujeante lodo y fumarolas que se alzan en variados y cambiantes colores. Las Primrose Terraces, compuestas de cuarzo y formadas por depósitos de silicatos de cal provenientes de las aguas  de la piscina del Champán que al evaporarse van sedimentando creando estas formaciones.

A continuación, sin demora, nos trasladamos a Auckland, para tomar el vuelo NZ449 de la compañía Air New Zealand con destino a Wellington (18.00–19.05 hrs).

Capital constitucional y cultural del país, Wellington (en maorí “Te Whanganui-a-Tara”), posee casi 180.000 habitantes, siendo la tercera más poblada, después de Auckland y Christchurch. Extendida alrededor de uno de los más pintorescos puertos del mundo, esta vibrante ciudad, llena de color, se encuentra salpicada de arte por todos lados, aunque al encontrarse sobre una falla, hace que en ocasiones padezca vientos huracanados. Cuenta la leyenda que la región fue explorada en el siglo X por el jefe Kupe de Hawaiki. El primer asentamiento europeo llegó con un grupo de colonos británicos de la Compañía de Nueva Zelanda, a bordo del barco Tory en 1839. A este grupo le siguió otro de 150 colonos a bordo del Aurora, el año siguiente. Los colonos construyeron sus primeras casas en Petone, en la zona llana de la desembocadura del río Hutt (actualmente un barrio de Wellington) y que fue llamado Britannia durante algún tiempo. Tras comprobar que esa zona era propensa a inundarse decidieron trasladar el asentamiento a las zonas más elevadas de las colinas. Es por ello que sus calles son bastante empinadas. La ciudad sufrió los efectos devastadores de una serie de terremotos en 1848 y en 1855. Tras este último terremoto, las construcciones se hicieron sobre todo de madera. En 1865 es declarada capital de Nueva Zelanda, reemplazando a Auckland. El motivo real del cambio fue tener controlada la zona de los campos auríferos, ya que podrían haberse declarado independientes. Alojamiento en el Bay Plaza Hotel.

Lunes, 2 de abril de 2018 – WELLINGTON – PICTON – NELSON (ferry)

Desayuno buffet en el hotel. Iniciamos el día con la visita del Museo Te Papa Tongarewa, (“el cofre del Tesoro”) uno de los museos nacionales más grandes del mundo. El Museo Colonial creado en 1885 fue su predecesor, y en 1992 se fusionó con la Galería Nacional de Arte de Nueva Zelanda configurando Te Papa Tongarewa; pero no fue hasta 1998 cuando se inauguró en el edificio actual. Consta de 6 plantas en las que se repasa la historia del país a través de más de 25.000 objetos de los que 7.000 son vestidos y telas (algunas del s. XVI). También incluye la denominada “Colección del Pacífico” con objetos históricos y contemporáneos de las Islas del Pacífico. Una sección a destacar es la correspondiente a la Historia natural, con colecciones sobre fósiles de vertebrados, plantas, pájaros autóctonos, anfibios, reptiles, insectos y otros animales. La última gran sección del Museo Te Papa es la dedicada a la propia cultura del país, en la que se hace especial hincapié en la cultura maorí (reproducciones a gran escala de sus edificaciones, detalladas explicaciones de sus ritos y tradiciones), sin olvidar la época más actual con una gran exposición de arte contemporáneo que incluye obras impresionistas, cubistas y surrealistas. El guía local nos explicará lo más interesante de este magnífico museo.

A continuación, nos desplazaremos al muelle de la naviera Interislander. A las 13.00 hrs. embarcaremos en el ferry y a las 14.45 hrs. comenzará nuestro primer periplo por mar que nos llevará de Wellington a Picton. El trayecto dura aproximadamente 3 horas y 10  minutos y cruzaremos de la isla norte a la isla sur, atravesando el mítico estrecho de Cook, que toma el nombre del legendario Capitán James Cook, y comunica el Océanos Pacífico con el Mar de Tasmania. En 1642 el navegante holandés Abel Tasman entró en el extremo occidental del estrecho creyendo que era una bahía; el Capitán James Cook descubrió que era un estrecho en 1770. La revista estadounidense “Wine Spectator” describió el viaje en el Interislander como “uno de los viajes en ferry más hermosos del mundo” y el paisaje se ha descrito como para dejar al viajero “con la boca abierta”. Iniciamos este hermoso crucero surcando la bahía de Wellington que nos ofrecerá una bella vista de la ciudad, de sus colinas circundantes y el bonito puerto. Ambas orillas del estrecho se componen sobre todo de abruptos acantilados. Al este se encuentra el Cañón del estrecho de Cook, con paredes escarpadas que descienden hacia el este. Al noroeste, la Cuenca Narrows, donde el agua tiene una profundidad entre 300 y 400 metros de profundidad. Navegaremos por la pintoresca Queen Charlotte Sound, en el corazón de las regiones de los fiordos de Marlborough Sounds, conjunto de antiguos valles fluviales sumergidos bajo las aguas del océano Pacífico. Colinas boscosas emergen abruptamente desde el mar que baña una  accidentada costa de ensenadas protegidas y bahías arenosas. El área cuenta con tres cuerpos de agua principales: los estrechos de Queen Charlotte, Kenepuru y Pelorous. Se trata de un universo de una belleza increíble. En épocas pasadas, estos lugares ofrecían un buen refugio y alimento para los maoríes. El capitán Cook también utilizó los estrechos para refugiarse y proveerse de comida. Las brillantes aguas cristalinas y los frondosos bosques de Sounds que divisaremos, son una impresionante introducción a la Isla Sur. Con un poco de suerte podremos divisar algunos animales marinos como delfines, focas y orcas. Aproximadamente a las 18.00 hrs. llegamos a Picton, población marinera que se apiña en torno a un profundo barranco y que constituye el principal puerto de pasajeros de la Isla Sur. Traslado a Nelson. Alojamiento en el Trailways Hotel Nelson.

Martes, 3 de abril de 2018 – NELSON – P.N. Abel Tasman – NELSON

Desayuno buffet en el hotel. Nelson fue el segundo asentamiento fundado por la New Zealand Company. Los primeros colonos llegaron en febrero de 1842, pero en 1844 la compañía quebró. Algunos se quedaron y en 1853 se convirtió en la capital de la provincia de su mismo nombre. Hoy en día Nelson es conocida como un centro de arte, artesanía y festivales y disfruta de un magnífico clima. De hecho está considerada como una de las ciudades más “vivibles” de Nueva Zelanda. Además esta región se arroga el título de capital de la cerveza artesanal del país. Aquí se han cultivado lúpulos de fama mundial desde la década de 1840 y en la zona hay una docena de fábricas de cerveza.

Nos ponemos en ruta a primera hora. A través de la soleada provincia de Nelson, llegamos a la playa de Kaiteriteri, que será nuestro punto de partida para la visita del Parque Nacional de Abel Tasman, que con sus 225 km2 es el más pequeño de NZ. Acogedoras playas llenan el espacio entre los árboles y la línea de marea. Corrientes cristalinas derrumban valles de musgo para unirse al océano. Formaciones de granito y mármol bordean los cabos, que están cubiertos de bosque nativo en regeneración. Aunque los maoríes asesinaron a cuatro miembros de la tripulación de Abel Tasman en el primer viaje de un europeo a Nueva Zelanda (1642), este explorador holandés volvió a su país con un buen recuerdo de aquellas “tierras hermosas”. Tasman ancló junto al parque que ahora lleva su nombre en una de las bahías más bellas de la isla Sur, la Golden Bay, y eso le hizo olvidar rápido sus penas. El Abel Tasman National Park ocupa una estrecha franja costera entre las localidades de Marahau, al sur, y Totaranui, al norte, en la provincia de Nelson. Varios ríos cruzan el parque creando cascadas en el interior y pequeños estuarios como el de Awaroa, uno de los parajes más bellos de toda la zona. Hasta la llegada de los europeos servía de establecimiento estacional para los maoríes. No hay carreteras en el litoral de Abel Tasman y a algunas de sus playas y cuevas costeras sólo puede accederse desde el mar. No siempre fue así, y, aunque parezca mentira, la selva que se extiende hasta el mismo borde de las playas está aún en recuperación tras la explotación de la madera, la piedra y los pastos realizada por los pioneros europeos hasta la creación del parque. Embarcaremos para realizar un crucero por la costa, y llegaremos hasta las impolutas aguas de Tonga Island Marine Reserve, donde navegaremos acompañados de las focas y los pequeños pingüinos azules. Continuaremos a lo largo de las playas más alejadas del norte, donde podremos contemplar las palmeras Nikau y el árbol nativo llamado Rata (el árbol de Navidad de la Isla Sur) que se encuentran en el bosque autóctono. A continuación, y después de bordear las largas y pulidas arenas de Totaranui, nuestro crucero regresa a la histórica Tonga Quarry Beach. Almuerzo picnic.

La Abel Tasman Coast Track es una de las nueve Great Walks (grandes caminatas) que existen en Nueva Zelanda. Es también una de las más populares puesto que es bastante sencilla ya que se trata de un sendero de costa, lo que implica que no ha demasiada complejidad, y recorre un paisaje salvaje pero benigno, pero no la realizaremos completa, ya que en total son 54.4 kilómetros, y se realiza en 5 días. Nuestro paseo senderista (*) será mucho más breve. Se trata de un sendero costero, lo que implica que no es tiene gran dificultad, alguna pequeña subida y poco más. Entre los afloramientos rocosos escuchando los cantos de las distintas especies de pájaros del bush (los neozelandeses, como los australianos, llaman bush, matorral, a cualquier tipo de área vegetal, aunque sea una selva con árboles propiamente dichos, como la de Abel Tasman) para encontrarnos con un bosque nativo en regeneración, con suaves colinas, salpicadas con calas paradisíacas de arena dorada. Nuestro guía nos irá dando toda la información sobre el terreno. Este sendero trazado a lo largo de una suave ensillada de colina, con desnivel máximo de 120 m nos conducirá al sendero para ver la Cascada de Bark Bay, con un puente colgante. Nos tomaremos nuestro tiempo para relajarnos en las doradas arenas de Bark Bay antes de continuar hacia la pintoresca playa de Medlands, que será donde embarcaremos para el regreso a Kaiteriteri. Alojamiento en el hotel Trailways Hotel Nelson.

 

Miércoles, 4 de abril de 2018 – NELSON – PUNAKAIKI (P.N. de Paparoa)

Desayuno buffet en el hotel. Salimos en dirección a Punakaiki, un pequeño asentamiento en la costa del mar de Tasmania junto al escarpado Parque Nacional de Paparoa, que fue fundado en 1987 y ocupa una superficie de 300 km2. La mayor parte del parque tiene una base de piedra caliza, que es la responsable de los accidentes geográficos impresionantes de la zona: las cimas esculturales de las montañas, sus misteriosos cañones de río, las delicadas decoraciones cavernosas o las formaciones costeras extravagantes que se asemejan a panqueques. Para los maoríes, Punakaiki (“manantial de comida”) era un lugar de celebraciones. El parque disfruta de un clima subtropical aunque su vegetación se mezcla con la de clima frío, y donde se desarrollan los helechos gigantes y las palmeras nikau que le dan un aire exuberante; más arriba, el bosque de hayas plateadas se fusiona con arbustos subalpinos. A mayor altura, las margaritas y gencianas dan el toque de color entre los pastizales alpinos. En el interior del parque abundan aves como tuis, curracas grises, palomos de Nueza Zelanda y pájaros campanas. En el corazón del mismo está la sierra de Paparoa, una escarpada sucesión de picos y pináculos cubiertos de una vegetación prácticamente impenetrable y envueltos a menudo por las nubes.

Caminaremos por una pasarela a través de un bosque autóctono, con linos y arbustos costeros, con unas magníficas vistas de las montañas del interior y la costa escarpada, hasta  llegar a una de las principales atracciones del parque, los denominados Pancake Rock. La naturaleza comenzó esta obra de arte 30 millones de años atrás. Durante este tiempo, capas alternadas de criaturas marinas pequeñas y arena quedaron enterradas y comprimidas en el  suelo oceánico. Esto creó áreas con varias capas de piedra caliza dura y arenisca más suave. Luego, la actividad sísmica levantó el suelo oceánico, y la lluvia y el viento se encargaron de erosionar la arenisca. El resultado fue la formación de acantilados y quebradas con cientos de cortes horizontales en sus superficies verticales, que les dan la apariencia de inmensas pilas de panqueques.

Si la marea acompaña, tendremos la oportunidad de contemplar los impresionantes Géiseres Marinos. En el interior de los acantilados, en estrechos conductos de aire verticales se han ido creando unas cuevas por acción de la lluvia que ha ido comiendo y resquebrajando la piedra caliza. Cuando sube la marea las cuevas subterráneas se convierten en respiraderos, que al romper las olas a través  de los túneles cada vez más estrechos, empujan grandes cantidades de agua y aire comprimido hacia arriba, en forma de espuma a través de los conductos de aire verticales. Esto produce un paisaje sibilante, jadeante y punzante que emite rítmicamente columnas de agua salada similares a un géiser. Cuando el oleaje viene fuerte desde el oeste, esta creación de la naturaleza resulta muy impresionante.

Realizaremos el sendero Truman Track, que consiste en una breve caminata de aproximadamente media hora por la naturaleza virgen de bosque subtropical. La pista emerge en una espectacular costa con altos acantilados, su imponente cadena montañosa, cavernas, un respiradero, apasionantes valles calcáreos, flora diversa, multitud de aves y una cascada que desciende directamente sobre una playa rocosa. Alojamiento en el hotel Punakaiki Resort.

Jueves, 5 de abril de 2018 – PUNAKAIKI – HOKITIKA – FRANZ JOSEF GLACIER

Desayuno buffet en el hotel. Partimos a primera hora en dirección a Franz Josef Glacier. Antes tenemos una parada en el pueblo de Hokitika. Esta ciudad recibió los primeros asentamientos en 1860, convirtiéndose en un bullicioso centro comercial gracias al descubrimiento de oro en la costa oeste. Su puerto fluvial bullía de barcos mineros de los campos de oro de Australia, aunque era un puerto traicionero debido al “Hokitika Bar”, un banco de arena que cambia de posición con cada marea y que motivó el hundimiento de numerosos barcos. Hoy en día es una ciudad con amplias calles, edificios históricos y estudios de artesanos locales. Realizaremos un paseo por la ciudad, a lo largo de los edificios y  lugares históricos más interesantes de la ciudad. Hokitika posee la mayor concentración de artistas de jade en Nueva Zelanda. El pounamu (jade nefrita) conocido como piedra verde, es esmeralda dura y opaca. Formadas en las líneas de falla alpinas bajo condiciones de intenso calor y presión, las bolas de piedra se desprenden de las montañas y descienden por los ríos (en este caso el Arahura). Esta piedra es considerada muy valiosa en Nueva Zelanda. Para los maoríes tiene un significado espiritual y mucho antes de la llegada de los europeos las tribus enviaban misiones en busca de la piedra, que cambiaban por comida, y eran utilizadas para elaborar utensilios, armas y joyas.

Continuamos nuestro recorrido para llegar al Parque Nacional de Westland Tai Poutini, cuyos mayores atractivos son los glaciares Franz Josef y Fox (este último lo visitaremos mañana). Almuerzo en restaurante.

Dispondremos de la tarde libre para realizar alguna actividad fuera de programa. Nuestro hotel se encuentra a pocos minutos de las aguas termales del glaciar, y del West Coast Wildlife Center (ambas entradas no incluidas), que lleva a cabo un programa de cría e incubación de los kiwis rowi y tokoeka, los más raros del mundo, que solo se encuentra en el bosque de Okarito, cerca de este glaciar. También se ofrecerán distintas opciones para sobrevolar en helicóptero ambos glaciares y el Monte Cook (Aoraki).

En ningún otro lugar del planeta hay glaciares tan próximos al océano a esta latitud. Un glaciar es un gran pedazo de hielo que se forma sobre la tierra y que se mueve lentamente  montaña abajo a una velocidad media de 1,5 m al día. Los glaciares se alimentan de la acumulación de nieve en los valles a grandes alturas, donde se condensa formando un hielo azulado. Esta lengua de hielo se va deslizando hacia abajo provocando profundas fisuras y recogiendo a su paso morrena que va puliendo las laderas de las montañas, formando valles en “U”. El glaciar finaliza en el lugar en el que el hielo se funde. Los glaciares Franz Josef de 11 km de largo y Fox, de 13 km de largo, son únicos, al descender desde regiones de nieves perpetuas hasta zonas pobladas por bosque tropical cercanas a la costa. La nieve que cae en las zonas de acumulación se funde transformándose en hielo a 20 m de profundidad y luego desciende por los escarpados valles. Se cree que durante la última glaciación (hace 15.000-20.000 años), ambos glaciares llegaban hasta el mar. En el posterior deshielo se retiraron varios kilómetros; pero en el s. XIV una breve edad de hielo lo hizo avanzar hasta alcanzar su máxima extensión en torno a 1750; aún pueden verse las morrenas terminales de esa época. Después de haber retrocedido varios kilómetros entre los años 1940 y 1980, ambos glaciares entraron en una fase de avance espectacular a partir de 1984 hasta 2008, pero desde entonces ha entrado en una fase de rápido retroceso. Como es el caso para la mayoría de los glaciares de Nueva Zelanda que se encuentran principalmente en la parte oriental de los Alpes del Sur, el proceso de contracción se atribuye al calentamiento global. Alojamiento en el Scenic Hotel Franz Josef Glacier.

Viernes, 6 de abril de 2018 – FRANZ JOSEF GLACIER – FOX GLACIER – WANAKA 

Desayuno buffet en el hotel. Nos dirigimos al Valle del glaciar Fox, donde acompañados del guía local, realizaremos una caminata guiada hasta la terminal del Glaciar Fox. Se trata de un sencillo paseo donde recorreremos los antiguos valles fluviales, con sus laderas empinadas y podremos ver las gigantescas cicatrices horizontales que dejaron sucesivamente el avance y el retroceso del glaciar durante milenios. Conforme nos vayamos acercando al pie del glaciar, nos sentiremos intimidados por la enormidad de este paisaje congelado dramático y potencialmente peligroso. El glaciar cae en picado desde unos 2.600 m desde lo alto de los Alpes del Sur hasta los 300 metros sobre el nivel del mar, y es alimentado por cuatro glaciares alpinos que reciben unos 30 m de nieve cada año. El hielo se derrite con la presión entre el glaciar y el suelo empinado del valle. Este efecto, combinado con las grandes nevadas que alimentan la cima del glaciar, hace que estes se mueva alrededor de 8 a10 veces más rápido que la mayoría de los glaciares del valle. El derretimiento de la superficie se produce en las  altitudes inferiores, lo que alimenta los ríos glaciales que brotan desde los barrancos rocosos, pasan por los bosques tropicales templados hasta llegar al mar de Tasmania.

Cerca del glaciar Fox, se encuentra el Lago Matheson, uno de los lagos más hermosos y fotografiados del mundo. El color marrón oscuro característico de sus aguas no son a causa  de contaminación ni suciedad, sino el resultado de las sustancias orgánicas del propio lago que provocan ese color oscuro que lo distingue, dando lugar a uno de los paisajes más famosos de Nueva Zelanda. La naturaleza combina los ingredientes necesarios para crear unos reflejos verdaderamente impresionantes de las cumbres más altas de Nueva Zelanda: el monte Cook (“Aoraki”) y el monte Tasman. El color de sus aguas, y la posición en la que se encuentran las montañas, crean la situación perfecta para que aparezca reflejada en sus aguas la cadena montañosa de los Alpes del Sur. Si tenemos suerte con el día, disfrutaremos de un espectáculo memorable. El lago se formó hace aproximadamente 14.000 años, cuando el glaciar Fox se retiró de su último gran avance hacia el mar y dejó una depresión que más tarde se llenó de agua. Las anguilas nativas de aleta larga abundan en la oscuridad del lago Matheson, que también alberga muchas aves acuáticas. Por este motivo, el lago es un mahinga kai (lugar para recolectar comida) tradicional del pueblo maorí. Realizaremos un paseo por el lago, donde descubriremos el bosque circundante, así como un montón de hermosos lugares. Parece mentira atravesar un bosque subtropical, cuando a unos pocos kilómetros se encuentra un  glaciar! Esto solo ocurre en Nueva Zelanda. El sendero pasa a través del puente colgante del río Clearwater, que se encarga de drenar el lago, y es marrón bajo el puente, pero rápidamente se vuelve claro (haciendo honor a su nombre); el sendero continua por el bosque autóctono antiguo que incluye rimus (antes conocido como pino rojo) de hasta 40 m de altura y kahikatea de hasta 55 m de altura y un metro de diámetro. Almuerzo en restaurante.

A continuación,  por unos paisajes de cascadas y ríos a medida que nos alejamos de la costa, nos ponemos rumbo a Wanaka. Ascenderemos por el valle del río Haast hasta Haast Pass en un camino que serpentea a través del Parque nacional Aspiring; la vegetación se vuelve más escasa a medida que avanzamos tierra adentro. Llegada al pueblo de Wanaka, ubicado a la orilla del lago del mismo nombre, que conserva un relajado ambiente y ofrece una atractiva combinación de buena vida, diversión familiar y aventura. Alojamiento en el hotel Wyndham Vacation Resorts Wanaka.

Sábado, 7 de abril de 2018 – WANAKA – ARROWTOWN – TE ANAU

Desayuno buffet en el hotel. Hoy viajamos hasta Te Anau, en un recorrido que nos llevará por una de las carreteras más bonitas del país. Durante nuestro recorrido nos detendremos en algunos lugares para sacar fotografías de los fantásticos paisajes que nos  deleitarán durante el camino.

Pasaremos por Cromwell, situada en el corazón de la región vinícola de Otago, la ciudad vive de las granjas, la horticultura, la viticultura y el turismo. De hecho lo más  significativo del pueblo son sus  gigantescas frutas célebres en todo el país. Realizaremos una parada en la granja de la Señora Jones, donde, nos daremos un paseo por su bonito jardín, y tendremos oportunidad de comprar fruta.

Pasaremos por el río Kawarau, y más concretamente por su renombrado puente del río Kawarau, que data del año 1882 y tiene 43 m de altura. Al parecer fue en este puente desde el que se practicó por primera vez puenting en 1988. Se puede practicar este deporte desde los 10 años, aunque hasta los 15 tienen que ir acompañados de un adulto. El peso mínimo es de 35 kg y el máximo 235 kg. Se pueden saltar en pareja (aunque la diferencia de peso no puede superar los 30 kg. Mucha gente lo practica completamente desnudas. La experiencia tiene que ser absolutamente incomparable. A pesar de que a simple vista el puente es imponente y puede parecer una locura saltar al vacío, la sensación de adrenalina y energía que se experimenta después de saltar es realmente reconfortante. Todos estos datos los facilitamos para ver si algún periplero valiente se anima (ya sea vestido o desnudo) y (previo pago de lo que corresponda, que no es poco) hacer ese sueño realidad …

Llegamos a Arrowtown, ciudad que se encuentra entre abruptas colinas y que surgió en 1862 durante la fiebre del oro de Otago. Se trata de la ciudad minera más pintoresca y  mejor conservada de la zona. En 1862 un pequeño grupo de mineros descubrieron oro en el río Fox. El asentamiento creció rápidamente a medida que los pioneros construyeron cabañas, negocios, hoteles e iglesias (más de 60 están todavía en pie), llegando a alcanzar la ciudad más de 7.000 habitantes, siendo de las pocas que no han derivado en una ciudad fantasma. Dentro de la industria minera de Arrowtown, los mineros chinos jugaron un importante papel a partir de 1865; de hecho la ciudad cuenta con el mejor asentamiento chino de NZ de la fiebre del oro. Se les ofreció la posibilidad de rellenar el vacío dejado por los   europeos que se habían marchado atraídos por la fiebre del oro de West Coast. Su legado se refleja en el Chinese Village, con sus edificios restaurados de piedra entre los que se encuentran pequeñas casas de campo y una tienda. Nos explicarán la vida de los buscadores de oro chinos en este período (el último falleció en 1932) que, víctimas del racismo, la única opción que tenía esta comunidad era trabajar en las zonas ya explotadas sin poder acceder a los nuevos filones.

Aproximadamente a las 17.00 horas, llegaremos a Te Anau, tranquilo municipio a   orillas del hermoso lago del mismo nombre, con el espectacular telón de fondo del Monte Luxmore y las montañas de Murchison. Te Anau es la puerta de entrada de las rutas de Milford Souns, que visitaremos mañana. El lago, de origen glaciar es el mayor de la isla del Sur, con sus 61 km de longitud y 417 m de profundidad. Posee varios brazos que se extienden hacia la montañosa y boscosa costa occidental.

Por la noche, aproximadamente a las 21.30 horas, realizaremos una visita llena de magia a las cuevas de las luciérnagas de Te Anau. Estas cuevas, presentes en antiguas leyendas maoríes fueron descubiertas en 1948. Con sus 200 m de longitud, accederemos a ella en barco (la única forma posible), y constituyen un lugar de fantasía con rocas esculpidas, cascadas, remolinos y una gruta con el resplandor luminoso de miles de luciérnagas. Este mundo subterráneo es asombrosamente hermoso. Según los estándares geológicos las cuevas son muy jóvenes (12.000 años) y todavía se están tallando por la fuerza del río que fluye a través de ellas. El resultado es un conjunto de enredados pasajes llenos de piedra caliza esculpida en roca, jacuzzis y una cascada subterránea rugiente. Alojamiento en el Distinction Luxmore Hotel Te Anau.

Domingo, 8 de abril de 2018 – TE ANAU – FIORLAND & MILFORD SOUND – QUEENSTOWN

Desayuno buffet en el hotel. Hoy realizaremos una excursión de día completo a uno de los lugares más bellos e sobrecogedores de Nueva Zelanda, el Parque Nacional Fiordland, con su imponente Fiordo de Mildford Sound.

Tomaremos la Milford Road, tramo de 119 km que nos trasladará de Te Anau hasta el corazón del Parque Nacional Fiorland, en lo que será un viaje inolvidable. En ocasiones, la carretera constituye el destino en sí mismo, y ese es el caso de esta ruta. Serán dos horas y  media de disfrute para nuestros sentidos: paisajes exuberantes, bosques que crecen junto a los lagos, escarpadas montañas cubiertas de vegetación, ríos alpinos que caen en cascadas. El primer tramo de la carretera serpentea por campos agrícolas que ocupan la morrena lateral del glaciar que antaño excavó el lago Te Anau. Atravesaremos el valle Eglinton, que alguna vez  estuvo lleno de hielo de glaciar, con sus empinadas laderas de piedra y un suelo plano de pastizales dorados; al principio dominado por pastos y luego, cuando entra en el Fiorland National Park, más agreste y frondoso. Ofrece vistas de picos, bosques de hayas, riberas bordeadas de altramuces y prados. Más adelante, nos encontraremos con los lagos Mirror, que discurre entre hayedos y humedales. Después, llegaremos a Avenue of the Disappearing Mountain, donde una ilusión óptica provoca que al acercarse a la montaña, esta se vuelva más pequeña en lugar de más grande; ascenderemos por el valle Hollyford y sus numerosas cascadas hasta el túnel Homer, que enmarcado entre altos riscos labrados por el hielo, desemboca en la cabecera del espectacular valle de Cleddau, y señala el descenso al estrecho Milford Sound. Labrar este túnel en granito sólido fue una obra de casi 20 años. Mide 1270 metros de un extremo a otro. Al final de la ruta, aparece el espectacular Milford Sound. El elemento dominante es el famoso pico Mitre, que ocupa el centro de un paisaje bellísimo de paredones rocosos anclados en oscuras aguas azules.

Llegamos al estrecho de Milfod Sound, que fuera descrito por Rudyard Kipling como la “octava maravilla del mundo”. Este fiordo (conocido en maorí como Piopiotahi), fue esculpido por glaciares durante la Era del Hielo y sus vistas son auténticamente impresionantes: los acantilados del fiordo se elevan verticalmente desde las aguas oscuras, las cimas de las montañas arañan el cielo y el agua desciende en cascadas, algunas de hasta 1000 metros, hasta toparse con el mar de Tasmania. Este entorno marino único, presidido por el monte Mitre (en maorí Rahotu), espectacular montaña de 1692 m de altura, y en el que el agua de lluvia se deposita encima del agua del mar, más caliente, reproduce las condiciones de las profundidades del océano y fomenta la presencia de animales marinos como delfines, focas y pingüinos. Subiremos a nuestro barco para realizar el crucero por Milford Sound, en el que navegaremos durante una hora y media por el fiordo, que abre una sinuosa lengua de agua a través de quince kilómetros tierra adentro, y aunque no es ni el más largo ni el más ancho,  esa maravilla montañosa seccionada por decenas de canales, como dedos de mar, que conforman un laberinto mágico, es el más sublime de Nueva Zelanda. Navegaremos entre paredes de granito que superan los 1200 m y que emergen desde un mar añil cubiertas de vegetación exuberante. Recorreremos sus hitos, como el vertiginoso Pico Mitre, llamado así por su forma, semejante a la mitra de los obispos. Pero hay otras erupciones de piedra que encierran alocadas figuras, como el Pico Elefante, que emula a un paquidermo; o el Monte León, que adopta la silueta de este animal salvaje recostado. Continuamente veremos cómo irrumpen chorros de agua que tienen su máxima expresión en las cataratas Lady Bowen, o en las algo más alejadas cataratas Stirling, a las que nuestro barco se acercará tanto que podremos tocar el agua con las manos. También podremos contemplar sobre las rocas, colonias de focas y pingüinos que retozan bajo la fresca ducha, mientras llegamos a la bahía de Anita, donde no será raro que nos crucemos con delfines que saltan y juegan con las olas. Posteriormente, después de atravesar corales negros visibles desde la propia superficie, llegará la desembocadura del fiordo, donde apenas la proa se asomará al embravecido mar de Tasmania. Serán unos momentos inolvidables, y que nos permitirá realizar unas maravillosas fotografías. Almuerzo en nuestro barco Real Journeys. A continuación, nos desplazaremos a Queenstown, ciudad a la que llegaremos aproximadamente a las 19.00 horas. Alojamiento en el Heartland Hotel Queenstown.

Lunes, 9 de abril de 2018 – QUEENSTOWN

Desayuno buffet en el hotel. Situada en la costa norte del lago Wakatipu y franqueada por las cumbres azuladas de la cordillera de los Remarkables, Queenstown exhibe con orgullo la etiqueta de “capital de la aventura total”. Aunque no se sabe con certeza de dónde proviene el nombre de la ciudad, la hipótesis más aceptada cuenta que un buscador de oro local exclamó que la ciudad era “digna de la Reina Victoria“. La región estaba deshabitada cuando llegaron los primeros británicos a mediados del s. XIX, aunque hay indicios de asentamientos maoríes anteriores. Primero se instalaron los ganaderos de ovejas, pero dos esquiladores descubrieron oro a orillas del río Shotover en 1862 y así Queenstown se convirtió en un auténtico pueblo minero, con calles, edificios y varios miles de habitantes. El medio de comunicación más importante de la zona era el lago Wakatipu, y cuatro vapores de palas y otras 30 embarcaciones surcaban sus aguas en la época de mayor auge. Hacia 1900, agotado ya el oro, solo quedan 190 habitantes, hasta que en la década de 1950, se empezó a desarrollar el turismo, convirtiéndose en uno de los lugares más visitados del país. A pesar de todo, la ciudad sigue manteniendo su sabor de pequeña ciudad y el orgullo de sus lazos con los días de la fiebre del oro.

Hoy tendremos un día muy especial. Visitaremos una granja tradicional neozelandesa y descubriremos cómo era la vida en la isla Sur antes de la llegada del turismo; conoceremos las prácticas rurales y la importancia de los distintos animales: observaremos a los perros ovejeros en acción y veremos cómo se esquilan las ovejas.

La economía de NZ se basaba en las exportaciones de madera, oro, lana y granos. En 1870, la lana y el trigo bajaron su precio y la economía de las islas se resintió. Solo el transporte de la carne congelada permitió salir adelante a ese nuevo país. En 1882 el primer barco con refrigeración navega hacia Europa con un cargamento de carne congelada, señalando el principio de una nueva era económica, convirtiéndose la ganadería en el sustento de este nuevo país; de hecho, hoy día, cerca de la mitad de sus ingresos por las exportaciones proceden de la agricultura y ganadería. Por ello, las granjas son una parte importante en la vida neozelandesa, y tanto la Isla Norte como la Isla Sur cuentan con extensos paisajes agropecuarios, pastoreo de ganado y ovejas. Sus carnes están consideradas de las mejores del mundo. La investigación y tecnología han desempeñado un importante papel en el establecimiento de esta reputación. Una maquinaria moderna y una eficiente gestión de la tierra, de las pasturas y del ganado han permitido aprovechar al máximo el clima templado y las extensas y fértiles tierras de pastoreo. Ocho millones de cabezas de ganado bovino y 48 millones de ovejas pastan en estas tierras, produciendo carne y lana de altísima calidad.

Nos dirigiremos al el muelle Steamer Wharf del lago Wakatipu para realizar un breve crucero con el clásico barco a vapor TSS Earnslaw  que tuvo su viaje inaugural en 1912, el mismo año que el Titanic. Con sus 48 m de eslora, fue el mayor barco del lago, transportando pasajeros, ovejas, vacas, correo y provisiones de todo tipo. La Real Journeys, empresa propietaria, comenzó su restauración en 1968, conservando su estado original con decoración interior en madera y cobre y manteniendo su propulsión como buque de vapor a carbón, único en funcionamiento en el hemisferio sur. Conocido como “La dama del lago”, a pesar de su edad, las entrañas de Earnslaw se encienden varias veces al día para llevar pasajeros desde la ciudad hasta la Granja, y sigue funcionando como un reloj suizo.  Oiremos, de cuando en cuando, cómo introducen palas de carbón, para seguir alimentando de vapor el motor del barco. Hasta el compositor Ron Goodwin, compuso una pieza musical inspirada en el ritmo de sus motores. Este legendario barco a vapor ha aparecido en películas como “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” (2008). Pero lo bonito de este crucero no queda reducido al clásico barco que nos lleva, sino que también podremos contemplar las maravillas naturales que rodean este hermoso lago, acompañados por el sonido de las piezas que interpretará el pianista del barco.

Llegaremos a la Walter Peak High Country, granja típicamente neozelandesa construida a finales del siglo XIX y dedicada a la cría de ganado ovino y bovino. Nos dejaremos sorprender con las habilidades de los perros pastores y conoceremos las técnicas de agricultura tradicionales que aquí se utilizan. Seremos recibidos con algunas delicias caseras, así como té y café mientras podremos admirar los alrededores del lago. A continuación realizaremos un recorrido a pie por la granja para ver el ganado, que incluye ovejas, vacas de las tierras altas, ciervos y cabras. Sentiremos el amor que los sureños tienen por su tierra y descubriremos que los cientos de pequeños lunares que adornan las montañas no son otra cosa que ovejas, uno de los íconos de esta nación. La mayoría de los animales de granja son alimentados con pastos (heno y, en tiempos de escasez, ensilado) y las vacas y ovejas rara vez se mantienen bajo techo o son alimentadas con granos. Durante la temporada más fría del año, pueden llegar a los 15 grados bajo cero, el granjero y sus perros suben a las montañas para traer de vuelta a las ovejas, que han estado vagando libremente por las montañas durante meses. Como en una suerte de hipnotismo animal, los perros border-collie miran fijamente a los ojos de las ovejas para que estas se desplacen por donde su amo lo requiere. Este ritual, al igual que el de cortarles la lana (esquilar) a las ovejas, podremos contemplarlo in situ, en una exhibición bastante original. Nuestros anfitriones harán trabajar a los perros ovejeros y nos explicarán las prácticas campestres de montaña para reunir el ganado, además realizarán una demostración sobre el arte de hilar lana. Podremos ayudar a alimentar a las ovejas y ciervos, e incluso acercarse al ganado escocés

Después de este atracón de naturaleza, disfrutaremos de un almuerzo gourmet de barbacoa en un entorno impresionante junto al lago. Probaremos una extensa variedad de productos locales, incluyendo carnes cocinadas en el asador al aire libre y una selección de verduras y ensaladas. Terminando con un postre de quesos de Nueva Zelanda, té recién hecho y café.

Después de la visita, nos volveremos a subir a nuestro barco de vapor para volver a Queenstown, cruzando el lago Wakatipu que forma una parte indivisible de la ciudad. El origen de este precioso lago de origen es glaciar, aunque según la leyenda maorí se formó por  la huella de un gigante (Matau) herido de muerte por el amante (Matakauri) de una mujer maorí (Manata), hija de un jefe de tribu a la que había secuestrado. La grasa del cuerpo de Matau creó unas llamas tan intensas que se formó un cráter inmenso en el suelo. Debido a que su corazón no murió y sigue latiendo, curiosamente, el nivel del lago sube y baja 7 cm cada 5 minutos. Con un contorno de 212 km, es el segundo lago más grande de los lagos del sur, después del de Te Anau, llegando hasta los 300 m de profundidad. Se alimenta de cinco ríos, pero solo el Kawarau lo atraviesa y sigue su curso, lo que lo hace propenso a desbordarse. Es el segundo lago con aguas más puras del mundo (los científicos han catalogado su pureza en un 99,90%. Por ello es más seguro beber el agua de este lago que la de cualquier botella de agua mineral. Además, el agua está muy fría. Las inclinadas y escarpadas laderas de los Remarkables descienden hasta el borde del mismo, obligando a Queenstown a adaptarse a uno de los pocos lugares llanos de la zona. Seguidamente subiremos a la estación del teleférico Skyline Gondola. El teleférico, símbolo de la ciudad, nos subirá hasta el Bob’s Peak, y alcanza los 450 m de altura en solo 730 m de longitud, por lo que es posible que sintamos un poco de vértigo. Disfrutaremos desde la cima de un bellísimo atardecer con las impagables vistas panorámicas de los Ramarkables, el lago Wakatipu y Queenstown. Alojamiento en el Heartland Hotel Queenstown.

Martes, 10 de abril de 2018 – QUEENSTOWN – AUCKLAND

Desayuno buffet en el hotel. A la hora indicada partimos hacia el aeropuerto. Trámites de embarque y salida a las 11.55 hrs. del vuelo NZ616 de la compañía Air New Zealand con dirección a Auckland. Llegada a las 13.45 hrs. Traslado al hotel, y tiempo libre para pasear y realizar las últimas compras en nuestro periplo. Alojamiento en el Quality Hotel Parnell.

Miércoles, 11 de abril de 2018 – AUCKLAND – HONG KONG – MADRID   

Desayuno buffet en el hotel. A la hora indicada, partimos hacia el aeropuerto. Trámites de embarque y salida a las 13.45 hrs. del vuelo CX198 de la compañía CATHAY PACIFIC. Llegada a HONG KONG a las 21.00 hrs. hora local. Enlace y salida del vuelo CX315 con destino MADRID, a las 09.00  hrs.

Jueves, 12 de abril de 2018 – Llegada a MADRID

Llegada a MADRID a las 08.45 hrs. Recogida de equipajes  y … fin del viaje y de nuestros servicios.

 

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